Axayacatl: “el del rostro empapado”

Axayacatl fue el sexto Huei Tlahtoani de Tenochtitlan y su mandato duró de 1469 -1481

Al morir Motecuhzoma Ilhuicamina, los mexicah ofrecieron el quetzalcopilli (corona) a su hermano Tlacaelel, como ya antes lo habían hecho a raíz de la muerte de Itzcoatl, pero Tlacaelel nuevamente rehusó a aceptar el titulo de Huei Tlahtoani y prefería seguir ocupando el puesto de Consejero Supremo o Cihuacoatl. Así que por consejo del mismo Tlacaelel se eligió a Axayacatl como sexto Señor de Mexico-Tenochtitlan. Este nuevo Huei Tlahtoani era un joven de aproximadamente 20 años y con el se introdujo la regla de no coronar al nuevo líder, sin que antes hubiese participado en alguna campaña militar trayendo enemigos prisioneros para que fueran ejecutados a la honra de Huitzilopochtli. Tambien a partir de ahí quedo instaurada la costumbre de tener en la cúspide del gobierno a un Huei Tlahtoani joven y un Cihuacoatl anciano, como una mancuerna de líderes que combinaran la experiencia de la edad anciana con los bríos y determinación de la juventud. Por aquella época, tanto Nezahualcoyotl como Tlacaelel, eran ya ancianos y se dieron cuenta de que se necesitaba renovar con nueva sangre la dirigencia de la Triple Alianza y no había mejor manera de lograrlo que llevando a los nuevos jóvenes guerreros de la mano.

Durante su mandato, Axayacatl nunca rehuyó a la guerra siguiendo los pasos de sus antecesores. Su primera campaña militar la realizo contra Tlaltelolco, con quien se tenían cuentas pendientes por el agravio de haberse separado del resto de la tribu en los años de la Fundación de la ciudad para fundar Tlaltelolco y adoptar un sistema de gobierno basado en el comercio y las riquezas materiales y no en el merito en la guerra y apego a la tierra. La lucha fue rápida y fácil, Axayacatl reto personalmente al tlahtoani tlatelolca a un combate cuerpo a cuerpo y lo derroto para luego arrojar su cuerpo desde lo alto de su palacio, fue de esa manera heroica que Axayacatl logro someter a Tlaltelolco que quedo incorporada a la Triple Alianza.Ya con el control de la ciudad-aduana Tlaltelolco, Axayacatl se dedico a incrementar la vida religiosa de su pueblo para evitar que se cayera otra vez en el abuso del poder del dinero, o la influencia de los comerciantes en el gobierno. Superando la visión fatalista de los toltecas, Axayacatl pensó que era posible evitar que el Sol muriera en la medida que al Sol-Huitzilopochtli o Quinto Sol Nahui-Ollin se le proporcionara la energía vital del liquido precioso que daba vida a los hombres, es decir, la sangre, haciendo perdurar su vida indefinidamente. Asi que, para evitar ser destruidos por la divinidad, los mexicah se asumieron como los colaboradores del Creador y lanzaron una guerra creadora para evitar que la Creación se detuviera y con ello evitar el fin del mundo. De ahí nació la visión místico-guerrera del pueblo de Tenochtitlan. Llevar la Doctrina de la Voluntad, es decir, del trabajo y del autosacrificio a los demás pueblos, por la razón o por la fuerza.

En los tiempos de Axayacatl se dio un desarrollo gigantesco en el conocimiento de la astronomía y la filosofía de Tenochtitlan, y se llevo la arquitectura a niveles de perfección, lo cual hizo posible ensanchar la ciudad flotante de los mexicah. Mas tarde, una nueva guerra estallo cuando en 1476, los matlatzincas en un intento de sublevación solicitaron alianza con los tarascos de Michoacan, grandes enemigos de los mexicah. Aquel combate fue sangriento y muy grande, resultando el Huei Tlahtoani herido de una pierna que lo dejo invalido de por vida. Sin embargo, esta vez los mexicah se hicieron con la victoria en el Valle de Toluca y para evitar futuras traiciones, Axayacatl mando a levantar la fortaleza de Calixtlahuaca y ordeno a diferentes familias de Señores Mexicah poblar aquella región, es por esa razón, que en esa zona de Toluca existen pueblos con nombres de localidades tenochcas como lo son Huitzila, Azcapotzalco, Chapultepec, Yancuitlalpan, Mexicaltzinco, etc, todos ellos nombres exportados del Valle de Mexico. Entre los nuevos habitantes y dueños del Valle de Toluca que designo Axayacatl, se encontraba su hijo Motecuhzoma Xocoyotzin quien quedo a cargo de custodiar Xiquipilco, Xochiacan y Teotenanco, facilitando la posterior conquista de Ocuila, Malinalco y Coatepec.Una vez dominado por completo el Valle de Toluca y sofocado cualquier intento de sublevación, Axayacatl puso los ojos en Michoacan para ajustar cuentas y no tardo en lanzar una campaña contra los tarascos. Una guerra de proporciones descomunales se avecinaba, pues se enfrentarían dos de los grandes bloques mesoamericanos, la poderosa Triple Alianza y el resistente reino purépecha.

Hacia 1480, el ejercito tenochca inicio el combate en las cercanías de Tajimaroa, pero los tarascos decidieron no combatir cuerpo a cuerpo como era la costumbre ancestral, y haciendo uso de poco honrosas flechas con puntas de metal y no de obsidiana, desde lejos y desde lo alto de los peñascos, enviaron una lluvia de flechas que masacraron a los mexicah quienes poco pudieron hacer para detener esas puntas metálicas con sus armaduras de algodón y piel de vando. Fue de ese modo, que los mexicah sorprendidos por un enemigo nada convencional y que no respeto los códigos guerreros a los que estaban acostumbrados los mexicah quienes tuvieron que regresar a Tenochtitlan seriamente diezmados. Esta derrota inmerecida en base al uso de técnicas cuestionables por parte del enemigo tarasco, difícilmente fue aceptada por los mexicah y aquella fue la primera y única derrota que registro el ejercito mexicah en su historia previa a la invasión hispana, sin duda, aquello fue una dura lección y dejo una profunda impresión en esos guerreros que hasta entonces solo conocían la victoria. Tanto fue así, que como recuerdo a esta desgracia se conservo un viejo cantar nahua en el que se trata de consolar al Huei Tlahtoani y a su consejero Tlacaelel por aquella derrota injusta contra enemigos que no sabían del honor en la guerra y recurrieron a cobardes trampas y armas prohibidas según las creencias de Anahuac.

Terminada la guerra contra los tarascos y de alguna manera asimilada la derrota, los mexicah no desmayaron en animo y continuaron con su sagrada misión de colaborar con la Creación y mandaron a esculpir en la ladera de Chapultepec, bellos grabados con las escenas mas gloriosas de la historia de Tenochtitlan. Al concluir dichos trabajos, Axayacatl murió hacia el 1481. El funeral de Axayacatl fue especialmente suntuoso, pues poco antes de su muerte, también había sobrevenido la de Tlacaelel, quien había sido consejero de 3 Huei Tlahtoani. Así quedo sellada la historia de Axayacatl el Huei Tlahtoani que demostró que Tenochtitlan era una sociedad culta y sabia, pues durante décadas habían demostrado ser buenos ganadores tratando con dignidad a sus vencidos, pero ahora tocaría demostrar haber sido buenos perdedores y convertir de la derrota una victoria moral, pues el propio Axayacatl antes de su muerte dejo dicho este consejo amoroso a quienes habrían de sucederle en el trono de Tenochtitlan:

“Estoy abatido, soy despreciado, estoy avergonzado, yo, vuestro abuelo Axayacatl. No descanséis nietos, esforzados y bisoños, no sea que si se rinden seáis olvidados, que no sea así, nietos míos, con esto caiga el cetro de vuestro abuelo Axayacatl”

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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