Los Equinoccios y Solsticios “no existen” en Anahuac

No son Solsticios ni Equinoccios, para Anahuac son “las sagradas esquinas del cielo”

Bajo la cosmovisión mexica no es el Equinoccio de Otoño lo que sucederá este 22 de septiembre 2020, sino el TONALNEPANTLA central del CEM ANAHUAC. El concepto de Solsticio y Equinoccio en realidad son una ilusión generada por el mal entendimiento que tuvo Occidente o el Viejo Mundo acerca de la Astronomía, pues sujetándonos a los estrictos sentidos de la astronomía mesoamericana en realidad los Solsticios y los Equinoccios NO EXISTEN, pues objetivamente lo único que existe de forma medible y tangible es la SUCESIÓN INFINITA de Pasos Cenitales solares a lo largo de las Latitudes desde el cono sur (Tiawantinsuyo) hasta el norte (Chichimeca Tlal-li) formando así Las 4 esquinas del Cielo, pero ese modelo temporo-espacial tan perfecto acerca del real movimiento del sol en el horizonte no lo conocía Europa, ni Egipto ni China, pues ellos no lograron comprender que el Sol se coloca a 90° de altura (o perpendicular) diariamente en alguna parte del mundo, y lo que sucede en realidad en los ilusorios Solsticios es que el sol se coloca en el cenit del cielo en el Trópico de Cáncer en Verano y el Trópico de Capricornio en Invierno; y en lo que respecta a los llamados Equinoccios no son otra cosa que la colocación del sol en el cenit del cielo en el Ecuador o la Latitud 0° (el Centro del Cemanahuac o Mundo conocido).

Por tanto, para hablar de astronomía mexica, antes es importante saber que los conceptos como tal de Equinoccio y Solsticio no existen, sino que son sustituidos por un concepto MUCHO MAS elevado y científicamente correcto que es el TONALNEPANTLA (La energía al Centro del cielo) que dentro del léxico de la astronomía mesoamericana es el equivalente al Paso Cenital Solar. Un concepto que el Viejo Mundo apenas araño cuando Eratostenes visualizo en la sureña ciudad egipcia de Siena (cercana al Trópico de Cáncer) dicho evento de la desaparición de las sombras cuando el sol en un “Solsticio de Verano” se coloco justamente encima de la Latitud del Trópico de Cáncer. Este fenómeno ASTRONÓMICO llamado Paso Cenital sucede en el Ecuador prácticamente cada 20-21 de marzo y 21-22 de septiembre (con ciertas variaciones según el año en cuestión) y en lo que respeta a la Latitud del Templo Mayor mexica en la hoy Ciudad de Mexico (antigua Tenochtitlan), también sólo sucede dos veces al año y es cuando la luz solar cae de manera perfectamente vertical (sin inclinación) al estar el sol en 90° de altitud respecto del plano terrestre y el efecto que resulta es que no se producen sombras laterales en los objetos.Aunque puede haber variación de un día según la oscilación solar, por lo general el 16-17 de mayo y el 25-26 de julio son las dos ocasiones del paso del Sol por el cenit del cielo del valle de México; es decir, se encuentra el Sol en lo más alto del cielo, por lo que no produce sombras al mediodía, al caer ‘a plomo’; la luz está más concentrada en una superficie y ésta recibe más energía. Este fenómeno del Paso Cenital solar o “So,l cenital” sólo se percibe en la zona intertropical del planeta de la cual forma parte México, es decir, el área comprendida al sur del Trópico de Cáncer y al norte del Trópico de Capricornio; fuera de ahí, el Sol nunca llega al cenit (entiéndase, Europa, China o Estados Unidos).

Por otro lado, la palabra Solsticio deriva del latin “sol” y “sistere” (quieto) que en conjunto significa “Sol quieto”, no obstante, esta definición no encaja en la forma de pensamiento azteca, pues apegados a la concepción del espacio-tiempo anahuaca, este concepto occidental de “Solsticio” representa una aberración mental, pues la idea de un “sol detenido” o un “sol estacionado” es totalmente incompatible con la filosofa de Tenochtitlan, ya que para los mexicah, es el Sol (Tonatiuh) el regente del movimiento y el tiempo universal y por tanto, era un menester alimentarlo con la energía de los hombres para que nunca cesara su curso por los cielos. Siendo así, la llegada de un día donde el sol “deje de moverse” representaría para los mexicah, el final de la Era actual y en consecuencia la destrucción de la humanidad completa, pues recordando la antigua Leyenda de los Soles contenida en el “Manuscrito de 1558”, la Era o Sol actual lleva por nombre Nahui-Ollin que a bien puede traducirse como “Sol en Movimiento” y es justamente esa la razón, por la que cada 52 años al termino de un “Ciclo cósmico”, los mexicah realizaban una Magna Ceremonia en la cima de los montes sagrados (Fuego Nuevo o Toxiuh Molpilli), donde a mitad de la noche y en medio de la oscuridad se encendían tremendas lumbreras que servían de augurio y ofrenda, para que el sol NO SE DETUVIERA y volviera a amanecer, para con ello garantizar la perpetuación de la civilización humana por al menos los siguientes 52 años. Por todo lo anterior, no es correcto ni histórica ni conceptualmente, hablar en términos de Solsticios o “soles detenidos” para describir los Pasos Cenitales solares que la astronomía mexica registraba año con año en las fronteras solares del Cem-Anahuac que son la Zona Chichimeca (Trópico de Cáncer) y la Zona Incaica (Trópico de Capricornio). Finalmente, lo que se festejaba en Tenochtitlan bajo el nombre de Fiesta de Panquetzaliztli, en los días próximos al “Solsticio de Invierno” (21 de diciembre) no era que el “Sol se detuviera o muriera” como así lo expresa la fiesta del Sol Invictus romana que España trajo a estas tierras, sino todo lo contrario, el festejo mexica de Panquetzaliztli también conocido como el Nacimiento de Huitzilopochtli, consistía en honrar que el sol volvía a ser un “niño”, pues en esos días invernales, el astro parecía perder fuerza y bríos al ya no subir en el firmamento y volar a baja altura como lo haría un “colibrí” (de ahí el concepto del “Sol-Colibrí”), pero aquello no era entendido como un sol detenido en el punto mas austral del horizonte, sino solamente se le consideraba como un “sol relentizado” pero que seguía en incesantemente movimiento es espera de recobrar nuevas fuerzas, hasta convertirse en la Gran Aguila que surca los cielos de Tenochtitlan en el día sagrado de Toxcatl, cuando el Sol-Aguila se posa nuevamente sobre el Nopal-Tenochtitlan… el Sol Cenital Tonalnepantla.

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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