Los Niños Héroes… mexicas

Según la historia moderna el 13 de septiembre de 1847 un heroico grupo de cadetes mexicanos murieron en la “Batalla de Chapultepec” durante la Guerra mexicano-estadounidense, misma donde nuestra nación sufrió una terrible invasión extranjera cuyo desenlace fue el despojo de los territorios del Norte (Texas, Nuevo México y Alta California). Sin embargo, en el ideario colectivo acerca de aquella guerra fallida, la dignidad de las armas nacionales se salvo gracias a 6 cadetes del Ejército Mexicano que con su vida defendieron el ultimo reducto de las fuerzas mexicanas, el Honorable Colegio Militar, construido justamente en la cima del sagrado Cerro de Chapultepec. Los nombres de aquellos eternos héroes que no rebasaban los 20 años de edad al momento de su gesta heroica fueron: Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez, Juan de la Barrera, Juan Escutia y Vicente Suárez; y todos ellos mas una cuarentena de valientes cadetes mexicanos han pasado a la historia como los Niños Héroes.

No obstante, la historia de la defensa de Chapultepec como icono sagrado de la identidad nacional MEXICANO no empezó en aquel año fatídico del 1847, sino que viene de una antigüedad aun mayor, pues aunque muchos nuevos mexicanos no son conscientes de su pasado ancestral, fue en el mítico año del 1247 cuando los colonos azteca-mexicah tuvieron la titanica misión de defender contra los usurpadores al sagrado Cerro de Chapultepec (el cerro de los manantiales y ahuehuetes con entrada al Cincalco-Inframundo) justamente 600 años antes de la invasión de Estados Unidos a territorio nacional. Aquella primer guerra de la defensa de Chapultepec tuvo como protagonistas al sabio y guerrero pueblo del legendario Huitzilihuitl que se enfrento contras las corrompidas y tremendas fuerzas de coalición que logró reunir el oscuro hechicero Copil en contra de los mexicah (los primeros mexicanos) quienes en aquel momento de su larga peregrinación de 260 años transitaban por un relevo generacional, donde los viejos caudillos estaban por ceder el mando a nuevos jóvenes guerreros, quienes lamentablemente perdieron la vida luchando contra los enemigos del legado de Tollan alla en el “Cerro del Chapulín” (Chapultepec).

Basados en las fuentes históricas se dice que después de haber vivido 20 años en Chapultepec, del año 9-Pedernal (1228) al 2-Caña (1247), acaeció sobre los mexicah una injusta y atroz guerra fraguada por sus enemigos vecinos, con la tiránicas Azcapotzalco y Colhucan a la cabeza. La historia de dicho episodio ancestral narrada en los manuscritos antiguos dice así:“… otros cuentan este caso de otra manera, lo cual dicen, que agraviados los culhuas de ver que aquella gente forastera en aquel lugar sin que pagasen tributo, ni techo, los quisieron sujetar para que lo pagasen, por cuya causa les hicieron la guerra. Y en una de las batallas y refriegas que con ellos tuvieron, vencieron a los más y apresaron a Huitzilihuitl que a diferencia del que después fue rey, se llamó el Viejo. Este Huitzilihuitl era por entonces, entre todos ellos, el de más cuenta y reconocimiento; y es así porque en esta sazón era hombre de más de ochenta años, pues por lo pasado sabemos haber nacido viniendo los mexicanos marchando de Tzumpanco para la laguna, cuyo padre fue Ilhuicatl, hijo Tuchpanecatl, señor del Pueblo de Tzumpanco. Repasando los textos antiguos del cronista nativo Chimalpahin, este nos dice que:

“… este dicho Señor del Huehue Huitzilihuitl fue hecho prisionero alla en Chapoltepec por los culhuaques en la guerra que contra los mexicas habían levantado por todas partes y por los cuatro costados. Despues de que los culhuaques agarraron al Huehue Huitzilihuitl, lo condujeron a Colhuacan en donde fue sacrificado por los culhuas junto a su hermana mayor la Chimallaxochtzin, a quien también lograron aprender. Él estuvo gobernando Mexico durante 73 años… pero todos los años que anduvo sobre la Tierra fueron 100… con la destrucción del Huehue Huitzilihuitl vino a su término este linaje real ya que él había sido el único varoncito nacido a la Tla-quilxochtzin, dama noble de Tzompanco. Con el sacrificaron también a otras dos personas, dos mujercitas de él…”

Retomando a Fray Torquemada, nos dice que:

“Este Huitzilihuitl tenía una hermana llamada Chimalaxochitl, la cual, viendo preso a su hermano y que ella con casi todo el pueblo iban cautivos, llorando su desgracia y como adivinando lo por venir y futuro, dijo: esta es mi suerte y ventura, nosotros vamos cautivos, pero tiempo vendrá que haya en nuestra familia quien vengue estos agravios. Y habiendo pasado algunos años de su cautiverio, murió Huitzilihuitl, en tiempo que señoreaba aquella república de Culhuacan, Cocoxtli…”

Por otro lado, el fraile Duran nos proporciona datos acerca de la Batalla de Chapultepec en la época mexica, como se puede leer en seguida:

“… encendidos con ira y enojo, cercaron todo el Cerro de Chapultepec, donde los mexicanos estaban atrapados; puesto el cerco, los mexicanos, viéndose en tan gran aprieto y aflicción movidos por los llantos de sus mujeres y niños, hicieron como dicen, de tripas corazón, y no mostraron ninguna cobardía, antes ánimo y valor; los sitiadores los empezaron a combatir por todos lados, deseando meter cuchillo a todos, con mujeres y niños, pero Huitzilopochtli, Señor de los mexicanos, esforzándolos con la mejor manera que pudo, hizo frente a los Chalcas, los cuales traían por caudillo a un señor y cabeza, llamado Cacamatecuhtli, y arremetiendo a ellos, llevando todas las mujeres y niños y viejos en medio, a la primera refriega prendieron al rey de los mexicanos…”

Aquí queda la lectura y narración de este casi desconocido episodio nacional donde 600 años antes de los “Niños Héroes” de la guerra contra Estados Unidos hubo otros “Niños Héroes mexica” que arriesgaron en la guerra sus vidas para defender a su pueblo y vieron acelerados sus destinos de sustituir a sus asesinados ancianos lideres (Huitzilihuitl y su Consejo) cuando los aztecas-mexicah fueron hechos prisioneros, esclavizados y sacrificados para luego de una generación, volver a levantarse de las cenizas de su desgracia y recobrar la valía y libertad de antaño, hasta llegar el día en que “ajustarían cuentas” con todos aquellos que les quisieron someter y extinguir, por ver en ellos un pueblo digno y no sujeto a las practicas nigromantes y decadentes que dominaban por aquel entonces a las tiranías de la Región de los Lagos, en lo que alguna vez fue la antigua y civilizada Aztlan.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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