La fonética del idioma nahuatl perfecciono el castellano

La fonética es la prueba de que el lenguaje español (mejor dicho “americano”) nació en América y no en España, pues en dicho país ibérico nunca se ha logrado una correcta pronunciación del lenguaje español y la explicación es que dicho lenguaje no proviene de España sino de América, y han sido los españoles peninsulares quienes a la fecha no han podido adecuar su “garganta castellana” para poder hablar bien el lenguaje español que adoptaron de América (plagiandolo al llamarlo “español” sin derecho) una vez que dejaron atrás el dialecto castellano en la península Ibérica, luego de siglos de contacto y aprendizaje con los pueblos y lenguas de Anahuac y Tawantinsuyo (hoy América), que perfeccionaron el castellano hasta convertirlo en el actual lenguaje español, que con toda justicia debería ser renombrado “lenguaje americano”.

Los principales fenómenos fonéticos que ponen en evidencia que el “español” es logro de América son, en primer lugar, el correcto seseo y las distintas realizaciones del fonema velar /X/, que en el caso de España nunca se ha logrado una correcta pronunciación de la “x” y la “s”, tan comunes en el nahuatl mexicano y que lograron refinar el castellano una vez que fueron incorporados en su habla. Ambos ejemplos, aunque se tratan de fenómenos considerados caracterizadores del español (americano) actual, no hay que olvidar que estamos hablando de cambios panhispánicos que tuvieron lugar durante el primer siglo de la colonización, en un dialecto -castellano- en pleno proceso de cambio y estabilización fonética y que hasta el siglo XVII, termino cediendo su lugar al “español o americano” que fue siendo adaptado y asimilado en la península Ibérica.

El primer rasgo caracterizador está en estrecha relación con un fenómeno clave para la fonética del “español o americano” que tuvo lugar a finales del siglo XVI: la reducción de sibilantes. Si en la mayor parte de la península los fonemas /s/ /z/ -grafías ss y s respectivamente- daban lugar a la actual /s/ sorda, mientras que /ts/ y /ds/ -ç y z- se redujeron a /q/ -c, z, actuales- en América la solución para los cuatro fonemas fue /s/ mayoritariamente dando lugar al fenómeno denominado seseo. Sin embargo, no se trata de un fenómeno uniforme, pues existen cuatro variantes de entre las cuales, la apicoalveolar castellana era la menos frecuente mientras que la dorsoalveolar americana era la más habitual.

En cuanto a la evolución del fonema velar /X/, hay que señalar que el proceso de ensordecimiento de las fricativas en la península comenzó en el siglo XV de manera que los fonemas /š/ y /ž/, representados por las grafías x y g/j, respectivamente, hacia mitad del siglo XVI se realizaban como /X/. Sin embargo, en América se va a producir un relajamiento en la pronunciación de este fonema dando lugar al fenómeno de la aspiración tan característico de buena parte de América – [hente/gente], [jabon/habón] .Por otra parte, la aspiración de la velar vendrá a coincidir con otro fenómeno de origen americano, el mantenimiento de la /h/ aspirada procedente de /f/ inicial latina que, en el siglo XVI en el resto de la península, ya de forma casi general, había dado como resultado Ø. Esto dará lugar a pronunciaciones del tipo [kahé] o [hamilia] en lugar de café o familia.Si bien estos dos rasgos pueden considerarse como definidores de la procedencia americana del lenguaje “español o americano”, podemos señalar otro conjunto de rasgos fonéticos generales a todas las hablas meridionales y que se encuentran también en el español de América desde sus orígenes, siendo estas:

1) Alteraciones de la /s/ en posición implosiva que dan lugar a aspiración – [loh colore]-, pérdida y asimilación consonántica -[la xayinas] por las gallinas- y alteraciones en la consonante siguiente -[demmonte] por desmonte-.

2) Deslateralización de la /ll/ cuya principal consecuencia es el fenómeno del yeísmo -con lo que se neutralizan las oposiciones pollo/poyo, valla/vaya-, pero también la pérdida -[eos] en lugar de ellos- y el rehilamiento -[požo] fenómeno típico de Argentina y Uruguay-.

3) Relajación de /r/ /l/ en posición implosiva lo que da lugar a fenómenos de asimilación -[pokke] en lugar de porqué-, aspiración -[buhla] por burla-, nasalización -[vingen], por virgen-, pérdida -[comprá] por comprar-, e igualación -[asucal] en lugar de azúcar.

4) Relajación y pérdida de la /d/ intervocálica.

Finalmente, en cuanto al léxico hay que señalar que la supremacía demográfica americana de los hablantes del “español” aporto cientos de palabras de origen anahuaca e inca al dialecto castellano y este proceso lejos de detenerse, se incremento incesantemente durante los años de la Colonia, hasta que el lexico que usara Hernan Cortes se torno casi irreconocible para los propios hispanos de los siglos posteriores, quienes tuvieron que ir abandonando a marchas forzadas su propio dialecto castellano original, hasta acoger de lleno (no con pocas penas y deficiencias) el moderno lenguaje “español o americano”, que incluso hoy día, tanto le cuesta pronunciar a los españoles actuales, en contraste con la facilidad natural con la que lo hablan sus verdaderos creadores: los americanos.

#AlEurocentrismoLeDueleEsto

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Referencias: Boletín de filología, versión On-line ISSN 0718-9303

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