La mentira de los “sacrificios humanos aztecas”. Parte 2

Pongámonos serios sin perder la sonrisa porque somos gente natural no confeccionada por la ideología “oxidental” y que sabe lo que significa “tener un rostro y un corazón”. Con todas sus letras lo decimos como personas mexicanas con estudios universitarios, francas, pensantes y directas que somos:

La CIENCIA NO puede probar antiguos Sacrificios Humanos”… (Punto)

La ciencia exacta es objetiva, no subjetiva, y lo que SÍ puede comprobar la ciencia y tecnología humana es la CAUSA DIRECTA de la muerte de una persona (enfermedad, asesinato, vejez) MAS NO puede comprobar categóricamente si fue sacrificada (!), es decir, los científicos NO PUEDEN AFIRMAR desde la mirilla de un microscopio si los restos encontrados en una osamenta antigua corresponden a “la muerte de un inocente ofrecido a un dios sanguinario a mitad de una negra ceremonia bajo una luz mortecina”… (a menos de que existan testigos o confesiones de los verdugos). Ese tipo de declaraciones y conjeturas subjetivas que intentan arrastrar a la ciencia a explicar sus hallazgos en términos de “ofrendas humanas, hechiceros, dioses y sangre” es caer en un “juego de idiotas” (donde siempre gana el mas católico) y es entrar de lleno en el terreno de la ESPECULACIÓN que es donde habitan y se alimentan con la desgracia ajena desde hace 500 años los especímenes llamados PROPAGANDISTAS (dígase, “euro-patrañeros”) que se dividen en los leales al poder Vaticano y los leales al poder Anglicano (y uno que otro colado). Espero esto baste para encender cerebros apagados… pero no dejemos la cosa aquí, vayamos por mas.

Si no fuera por los cuentos hispanistas de los frailes y los cronistas trasnochados que relatan con fantasiosa simpleza que los mexicah eran unos “tremendos carniceros” y muy “devotos ofrendadores de sangre humana” los euro-patrañeros no tendrían donde apoyarse en su teoría (sí teoría) de los supuestos “sacrificios humanos aztecas”. El tema es muy simple y solo gustan de enrredarlo y complicarlo los que precisamente sacan beneficio y ganancias de ello ($), pues los “expertos escritores” arqueólogos e historiadores dependientes, obedientes o becados de la ULTRA-CATÓLICA Universidad de Salamanca que dicta todo lo que debe decirse o censurarse acerca de la historia ancestral de América para las publicaciones del 90% de los historiadores y arqueólogos en México y el 100% en España, tienen por consigna como secta mafiosa que son, regar el mito de los “canibales y carniceros mexicah” sin reconocer que solo se basan en “cronicas” (cuentos) de sus ancestros saqueadores, puesto que las pruebas de laboratorio NO pueden “avalar la tesis del sacrificio humano azteca” y solo se pueden limitar a ofrecer explicaciones científicas SOBRIAS, biológicas y forenses, de las causas de muerte de una persona O GRUPO DE ELLAS, enterradas hace mas de 500 años en las inmediaciones de algún templo mexica (mención aparte, durante los meses que Hernan Cortes permaneció “hospedado” en Tenochtitlan de su propio puño y letra asentó que él o alguno de sus soldados nunca fueron testigos presenciales de un “sacrificio humano”). Prosigamos.

Hemos llegado a la conclusión que es mucho pedir se de un golpe de honestidad y ética profesional en las consciencias de los “desinformadores con licencia”, por lo cual, lo que toca es combatirlos con las mejores armas, la Verdad Cientifica y la Sabia intuición. Sabemos que muchos difamadores de la alta cultura anahuaca, nunca se van a retractar, pues al día siguiente de su acto de arrepentimiento SE MUEREN DE HAMBRE, pues Salamanca les retiraría sus becas, perderían patrocinios pagados por “sacras fundaciones” y ya no podrían venderle al numeroso publico ignorante y mentalmente cautivo, sus febriles novelas disfrazadas de libros llenos de “trabajo intelectual” donde explotan el morbo humano, y donde tras 300 cuartillas de infumable y somnífera “investigación” (copia de la copia) solo hablan del “oscuro ritual de consumo de carne humana en las fiestas aztecas”, de los “fascinantes dioses sedientos de sangre” en los templos de Tenochtitlan y de “malditos cuchillos de obsidiana, arrancando a diario corazones aun palpitantes para ofrecerlos al dios sol”. Al menos entendemos que así se ganan “el pan que se llevan a la boca”.

La rama de la antropología es una herramienta política de control del pensamiento

Si los desinformadores eurocentristas aceptaran que ningún medico forense en su sano juicio avalaría sus tesis fantasiosas que afirman que es posible partir en dos un esternón humano con la ayuda de un simple cuchillo de vidrio para luego como si se tratara de una papa arrancada del suelo, extraer el corazón aun palpitante de la “inocente victima sacrificial”, por su propio peso, se caería la mentira histórica y el negocio redondo se iría por el desagüe, ya que nadie iría a los museos oficiales, conferencias, convenciones y librerías a comprar el sub-producto llamado “Sacrificio humano azteca”, que encima del enorme negocio capitalista que representa para sus propagandistas defensores, su difusión abona a la podrida empresa de mantener a los mexicanos alejados de su VERDADERA HERENCIA cultural por miedo, culpabilidad o repulsión a sus supuestos “abuelos mexicah sacrificadores de niños y bellas doncellas” (!). Ahora bien, lo que si es un hecho evidente, es que para los mexicah el corazón era un órgano sagrado, pues ahí residía “el yolia” o alma y por tanto, siempre era retirado con respeto del cadáver (es decir operación postmortem) para depositario en la tierra y así garantizar que la vida de esa persona continuara al “sembrar su corazón como una semilla que germinara (en un nuevo individuo)”; pero esos ritos fúnebres de manipulación de los cadaveres, los encontramos en todos los lugares del mundo, solo basta recordar como los egipcios vaciaban los órganos internos y el cerebro de los cuerpos de sus faraones muertos para momificarlos o de como los asiáticos de las cordilleras tomaban los huesos de sus difuntos para convertirlos en obras de arte ritual. En Tenochtitlan el corazón se respeta y no se desecha al fuego como el resto del cadáver, no importa de quien se trate.

Tómense bien nuestras palabras, NO estamos diciendo que Tenochtitlan fuera un “Edén de paz” y que no había violencia, muertes y pechos abiertos al cielo. NO nos confundan con vulgares negacionistas, lo que estamos afirmando de manera licita basado en fuentes fidedignas es que esos cuerpos, huesos, osamentas y restos humanos encontrados exhibidos o enterrados en la sagrada ciudad de Tenochtitlan se trataron en primera instancia de dignatarios o venerables personas que merecieron “solemnes entierros cerca de los templos” o permanecer en la memoria colectiva ya en forma de “objetos rituales” para las mas sagradas ceremonias y en segunda instancia, para el caso de los restos mortales que presentan visos de violencia se trata de personas ENJUICIDAS por sus crímenes y que pagaron con la PENA CAPITAL azteca que iba desde la decapitación, lapidación, estrangulamiento, desangramiento, descuartizamiento, ahogamiento y otros castigos afines en violencia capaces de provocar una muerte dolorosa, para imponer una lección ejemplar a todo aquel insensato candidato a quebrantar el PERFECTO ORDEN SOCIAL que los antiguos mexicanos mantenían dentro de sus ciudades.

¿Como estamos tan seguros de ello?, no es ninguna conclusión nuestra, los libros y las fuentes nativas lo gritan, los códices de “Las 80 Leyes de Nezahualcoyotl” y las tablas de la “Legislación del Tlahtocan mexica” recogido en las Audiencias virreinales, eran muy explicitas y elocuentes y por sí mismas dejan en evidencia que ninguna muerte forzada en Tenochtitlan era caso de los sacerdotes del templo y de la religión, sino de los jueces en el Palacio gobernante y la justicia:

¡PENA DE MUERTE a criminales graves e infractores reincidentes!

Las Penas de Muerte son lo único comprobable… NO LOS SACRIFICIOS

Solo las fuentes hispanistas son las que NUNCA mencionan el hecho irrebatible de que los azteca-mexicatl por lo menos desde la época de Nezahualcoyotl, condenaban a muerte a sus ESCLAVOS (“tlacotin”) y prisioneros que no eran otra cosa que enemigos, traidores, personas deleznables y de baja moral, que habían sido convertidos en cautivos y puestos en condición de baja servidumbre por su reprobable comportamiento y sucios delitos. En pocas palabras, NINGÚN inocente era llevado ante “la piedra altar para derramar su sangre”, sin embargo, los euro-patrañeros prefieren mirar hacia otro lado e ignorar las pruebas nativas del por qué existían EJECUCIONES en los recintos de los Señores mexicanos y se llenan los pulmones para vociferar con ahínco y poca vergüenza: “SACRIFICIOS” (como si esas muertes espantosas a criminales no las hubieran visto en la antigua Europa por duplicado). Finalmente, aquellos cuerpos o restos que corresponden a niños o gente muy joven, siempre tienen un patrón: pertenecen a individuos que en vida tuvieron una PRECARIA SALUD, por lo que antes de pasar a la polémica y cuestionable hipótesis de “sacrificio de niños”, una mente ecuánime y lógica consentiría mas la posibilidad de EUTANASIA asistida, algo que todas las culturas de mundo, actuales y antiguas, practican para intentar dar una muerte digna e interrumpir el dolor de esos seres queridos incapaces de sostenerse por si mismos a causa de un mal orgánico o enfermedad insuperable.

Quedemos pues con la certeza de que nuestros sabios ancestros mexicanos, eran personas altamente disciplinas, con una alta moralidad y celosas del cumplimiento de las leyes que suponían el BIEN COMÚN y que su quebranto se pagaba con la vida. Por tanto, las execrables teorías y patrañas que intentan confundir las bienhechoras PENAS CAPITALES con oscuros “sacrificios humanos” solo pueden venir de dos tipos de mentes: una que conoce de sobra como “sacrificar niños, doncellas y hombres” y por ello habla de lo que mucho sabe (Santa Inquisición), o la otra, una mente adocenada y adoctrinada en el culto necrotico que supone el catolicismo y que obliga a sus fieles a “venerar personas muertas” en sustitución del Altísimo Creador y les implanta la mala costumbre de pensar que todos las religiones y cultos ajenos al suyo por necesidad y obligación “algo de necrofilo deben de tener” … (los hombres pasan, la Verdad nunca)

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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