El “Día Gemelo” en el Calendario mexica


Es un hecho comprobado que el Calendario de Tenochtitlan (o “Xiuhtonalli” según su nombre original) se ajustaba perfectamente a la duración exacta del año solar real (año trópico) que es en términos generales de 365.25 días. La primera rectificación es ampliamente conocida y se trata del intercalado de cinco días al final de las 18 veintenas de 20 días, es decir, la llamada semana de los 5 Nenomtemi, lo que suma al final 365 días. No obstante, esa primera aproximación no resulta suficiente para empatar al calendario con número real de vueltas que da nuestro planeta alrededor del sol en su movimiento de traslación, pues cada año se acumula un cuarto de día sobre los 365 días enteros.


Ahora bien, la manera en que los mexicah resolvieron esta dificultad de incluir las “6 horas excedentes” de la órbita fue haciendo uso de un de un “Día Gemelo” o un “cielo con dos amaneceres”, es decir produciendo un tonalli doble cada cuatro años en el día previo al Paso Cenital solar sobre la latitud de Tenochtitlan (19.4° N), que como marca la finura de la mecánica calendárica tenochca, siempre se tratara de un día que llevara por nombre el mismo que describe al año que lo contiene, es decir, el primer día del paso del sol por el cenit de un año “8-Pedernal” por ejemplo, también se tratara de un día “8-Pedernal”, y la razón de proveer a ese día especial de tan alta significancia y relevancia, es que a su vez, es el día inicial de la veintena Toxcatl donde tenía lugar la fiesta anual más grande y sagrada para los mexicah, pues no solo se trataba de la Magna Fiesta en honor a los Señores patronos de Tenochtitlan (Tezcatlipoca “el firmamento”, Huitzilopochtli “el sol”) sino que también era la fiesta donde se celebraba el nombre-energía o tonalli del año (el día epónimo) y por si fuera poco, así mismo ese día previo al Sol Cenital era la jornada donde se ajustaba y verificaba la perfecta sincronización del calendario con el movimiento real del sol y los ciclos naturales, algo que garantizaba la prosperidad de la vida de los hombres, pues al vivir en el tiempo correcto, las cosechas de alimentos se lograrían en su temporada ideal y las decisiones humanas siempre irían de la mano con los ritmos celestes y terrenales verdaderos.


La forma de proceder en este método tenochca de ajuste o rectificación del año calendárico respecto del año solar real, era conteniendo la fiesta inicial de Toxcatl hasta no tener la perpendicularidad perfecta del sol hasta encontrase este en el punto más alto del cielo y la forma de corroborar eso fue edificando una serie de observatorios solares especialmente ubicados en regiones estratégicas que en su parte inferior o sótanos subterráneos tenían cámaras oscuras (Tlilancalli) conectadas sin obstáculos y sin interrupciones, desde la techumbre exterior y más alta, con una chimenea de tiro vertical diseñada ex profeso para que únicamente en los días de cenit solar lograra entrar un chorro de luz e iluminar durante breves momentos el interior del recinto que permanecía en penumbras durante el resto del año. Como medida paralela a los observatorios solares de precisión o “Tonalcalli” se usaban arreglos de estacas (Xocotl) o estelas verticales, levantadas totalmente a plomo respecto de la horizontal del terreno, en las cuales se medía el tamaño de su sombra proyectada y una vez que esta desapareciera por completo, se sabía que era el momento en que el sol se encontraba encima de la ciudad y en posición perpendicular, lo cual indicaba que había transcurrido un año exacto desde la penúltima ocasión en que las sombras laterales desaparecieron o un haz de luz entro a las cámaras oscuras (pues en un año hay 2 pasos cenitales) y por tanto, aquella “señal solar” anunciaba el momento indicado para realizar la fiesta de Toxcatl, pues el calendario había quedado calibrado de nueva cuenta.


La ventaja que los antiguos mexicanos para utilizar al Paso Cenital solar como ajustador del calendario por encima de los Solsticios y Equinoccios, es que el cenit se trata de un evento solar único que se repite cada año con asombrosa precisión y regularidad, pues entre un paso cenital y el segundo siguiente hay prácticamente 365.25 días de distancia, además de que el paso del sol por el cenit a diferencia de los solsticios y equinoccios es mucho más fácil de medir y visualizar, pues mientras estos últimos son eventos que duran 1 o hasta 3 días, y requieren de encontrar puntos de referencia en el horizonte para medirlos, en cambio, el paso cenital no depende de la orografía del lugar y al ser un suceso fácilmente medible al durar solo unos cuantos instantes, su uso se vuelve indispensable si se pretende contar con un calendario calibrado astronómicamente y que no tenga más de dos minutos de error respecto de la duración real de un año solar como fue el caso del grandioso e incomparable Calendario de Tenochtitlan, pues a decir con justicia, se trató de la cuenta del tiempo MAS EXACTA del Mundo Antiguo, un logro humano que coronó y puso en alto a los milenios de ciencia y astronomía avanzada que se desarrolló en la gloriosa Anahuac.


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Calmecac Metzitzin / Pueblo de la Luna

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