Tonalnepantla, una “fiesta de indios” prohibida

Este es un articulo que habla de como en la Colonia el invasor europeo prohibió las fiestas anahuacas del Paso Cenital solar (Tonalnepantla):

El acervo arqueológico y documental nos indica que la Civilización de Anahuac y sus múltiples pueblos nativos eran grandes observadores del cielo y que para ellos eran importantes los equinoccios y los solsticios, pero especialmente eran importantess los pasos del Sol por el cenit del cielo, incluso pruebas de ello las podemos encontrar en la actualidad, pues se sabe que los mayas chortis todavía usan muchos observatorios del Sol Cenital, por ejemplo en Tan Sha, Esquipulas y Chiquimula cerca de la frontera con Honduras y las altas tierras de Guatemala; los días del paso del sol por el cenit se señalan observando donde sale o se pone el sol con respecto a alguna estructura descollante del paisaje como bien puede ser una montaña. Otro ejemplo viviente, son los indios hopis de Arizona que emplean una técnica parecida.

Entre muchas otras cosas y aplicaciones, el estudio del Paso Cenital solar fue de gran relevancia para los fines agrícolas de los anahuacas, pues estos eventos solares marcan la llegada y el apogeo de las lluvias frecuentes, y ello tiene una explicación totalmente lógica, pues el Sol al estar en completa perpendicularidad respecto del suelo en el día de su paso por el cenit, descarga por completo su luz y energía calorífica como ningún otro día durante el año y eso provoca una evaporación masiva del agua en la superficie del mar, generando así el incremento de nubes en la zona continental, que luego de sobrepasar cierto límite natural de densidad, acometen en forma de precipitaciones pluviales y de ese modo dan inicio al ciclo o temporada de lluvias. Volviendo al caso de la zona maya chorti (Guatemala y Honduras) el primer Paso Cenital Solar que es en torno al 30 de abril anuncia la llegada de las lluvias, pero el segundo Paso Cenital Solar, que sucede el 12 o 13 de agosto, da paso al arreciamiento de las lluvias acompañadas de vientos fuertes, por lo cual es en estas fechas cuando entra la temporada de Huracanes debida al exceso de nubes, luego de la segunda jornada de radiación máxima solar. No obstante, el primer y segundo Sol Cenital, invariablemente a lo largo y ancho del Anahuac iban acompañados de elaboradas ceremonias, rebosantes de espiritualidad y ciencia astronómica.

Respecto de la forma de llevar a cabo estos registros exhaustivos del paso del sol por el cenit, la gran investigadora Zellia Nuttall habla de la difundida práctica mesoamericana de guardar como Días sagrados en el calendario las dos fechas anuales del Sol Cenital. La erudita sugiere que los sabios astrónomos señalaban el momento adecuado observando la sombra proyectada por un gnomon o estaca vertical (Xocotl) plantada en la tierra y en el momento de la “desaparición” de las sombras que siempre ocurre justo a la hora del mediodía solar real, aquello era simbolizado como la llegada del “Señor descendente” o “Sol erguido” tan señalado en los frisos esculpidos de muchas obras anahuacas como son la Lápida de Pakal o el tallado con el “Águila y el Nopal” en la parte trasera de la escultura monolítica de la Piedra de la Fundación de México-Tenochtitlan. Para complementar, los gnómones solares para medir las sombras proyectadas se trataban de estelas de piedra, tronos, altares o incluso torres. Otra forma de efectuar dichas mediciones del Sol Cenital, fue habilitando estrechas chimeneas verticales en el techo de las cavernas o templos a manera de que solo un haz de luz vertical pudiera traspasar el conducto e iluminar el interior de aquellos espacios generalmente en la sombra durante el año, ejemplos de ellos encontramos en Teotihuacan, Xochicalco, Monte Alban, el Templo de Malinalco y algunos Cenotes mayas.

Con lo anterior queda asentado que en el Anahuac existía un extenso y profundo culto del Sol en el cenit, sin embargo, estas sabias y cósmicas fiestas mesoamericanas del Sol Cenital, fueron suprimidas injusta e irracionalmente por los gobiernos usurpadores de la Colonia y la prueba de ello es un decreto expedido por Felipe II de España en 1577 donde argumenta que “a fin de facilitar las tareas del gobierno en las Indias” las autoridades de cada ciudad de la Nueva España (el México Antiguo invadido) y de cada aldea debían dar informes EXACTOS de su latitud y de sus FECHAS del paso del Sol por el cenit. De tal suerte, que una vez conociendo esas fechas sagradas, las retrogradas autoridades civiles y religiosas del invasor europeo en tierra mexicana, implementaron una vigilancia férrea para prevenir según su léxico “cualquier demostración vinculada a la antigua practica pagana de venerar al Sol en su cenit”… un claro ejemplo de lo que puede representar la opresión al servicio de la cerrazón y un total desvinculamiento de lo espiritual y lo racional, una lamentable mentalidad antinatural que los mexicanos de hoy no debemos volver a permitir se repita.

Festejemos el Tonalnepantla!!! …(y hagamoslo a la gloria de Aztlan Tenochtitlan)

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s