Religión y Ciencia no están peleadas

Religión = espiritualidad + moralidad
Ciencia = matemáticas + razón pura

Es la fallida cultura “oxidental” (incubadora de fanatismos y ateismos) la que ha insertado en nuestra mente la falsa creencia de que la Ciencia y la Religión son contrarias y que deben marchar por caminos separados. Esta trampa nos viene del “Viejo Mundo”, que ha Sido un ente disasociado que no ha logrado conectar su mente con su corazón en cientos de años de historia. Fue la Europa quien durante siglos alimentó el Oscurantismo que desdeñó a la ciencia y mando a la hoguera inquisitorial a las mejores mentes de su generación y luego, abrutamente, con la ayuda de la guillotina, paso a la época racionalista de la Ilustración que puso la razón por encima de lo sagrado y arrastró al mundo al materialismo que devino en el capitalismo rapaz que hoy consume al planeta, al que no considera más que un bólido semiesferico lleno de recursos que tomar y no un “ser viviendo” al que debemos venerar como parte de una Creación divina que se nos ha entregado para cuidar y sabiamente utilizar.

Pero afortunadamente, no toda la humanidad fue así, ni todos los pueblos marcharon por el camino equivocado que no tiene “rostro y corazón”, pues estamos seguros de que la alta Cultura de Anahuac, construyó sus ciudades centrales, edifico sus templos, encauso su ciencia y elaboro sus leyes y normas sociales tomando como ejemplo el comportamiento de los astros una vez que lograron comprender los números y formas que regían el orden y la armonía cósmica, para así formar una sociedad que sirviera de reflejo a los cielos y la Divinidad. En Mexico Tenochtitlan no habia diferencia entre Religión y Ciencia, pues ambas cosas se fundian como una misma, para intentar explicar al Cosmos y llegar a la comprensión plena de las Verdades UNIVERSALES.

Eran nuestros ancestros, los mexicah, hombres y mujeres que estaban convencidos que a través del entendimiento de los ciclos de las fuerzas naturales, se podría establecer un puente seguro entre el plano terrenal conocido y el plano celestial desconocido, articulados mediante un centro energético, que sirviera de vórtice para que a través de él, fluyeran las esencias sagradas que constituían y ordenaban el tejido del espacio-tiempo universal y en cuyo eje cósmico, soñaron los aztecas, mantener eternamente levantado el gran Templo Mayor de Tenochtitlan, el centro de la Creación… un bello sueño que aún no acaba.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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