El mexica no negocia, ¡defiende!

Hay una verdad muy poco entendida: los pueblos cultos y éticos tienen la obligación de ser intolerantes

En Mexico-Tenochtitlan existió una sociedad espiritual-constructiva basada en una Alta Ética enfocada en el BIEN COMÚN y que castigaba con la MUERTE el quebranto de las máximas leyes morales, pues NO se toleraba el crimen (solo se permitía hurtar comida por hambre), lanzar mentiras dolosas para difamar a otros, los traidores al Estado, la corrupción en el gobierno, el uso de encantamientos y hecicherias, la irresponsabilidad materna o paterna, las desviaciones sexuales de todo tipo, ideas que atentaran contra el Binomio-Dualidad sagrado Masculino y Femenino, involucrarse carnalmente con mujeres u hombres casados, la ociosidad en los jóvenes, la falta de valentía en la guerra, dañar el medio ambiente de manera irreparable, no contribuir al perfeccionamiento de la Creación, renunciar a la identidad de nacimiento y llevar una vida sin propósito, entre otros.

Los mexicah siempre fueron un pueblo humilde y sabio que vino desde abajo y que supo sobreponerse a la adversidad hasta llegar a ser los indiscutibles Señores de Anahuac, pero nunca dejaron de ser un pueblo minoritario acosado por una abrumadora mayoría hostil que saboteaba su paz; no obstante, Tenochtitlan llegó en su mejor momento, a ser un envidiado oasis de progreso y real justicia social a mitad de un mundo violento, provocado por pueblos vecinos dispuestos a devorarlos y es por ello, que una vez que vieron la oportunidad, los enemigos de la Blanca Ciudad no dudaron en aliarse al invasor europeo (que a la postre fue el verdugo para unos y otros).

Es verdad que los antiguos pobladores de Tenochtitlan pronto se dieron cuenta que para defender a su pueblo y su Sagrado Conocimiento era necesario ser inflexible en la disciplina y orden entre sus ciudadanos, pues se necesitaba de gente incorruptible y leal para hacer respetar las leyes e ir a la guerra con los mejores guerreros, para así mantener a raya a los pueblos enemigos circundantes al Valle, quienes descendían de los traidores y destructores de Tula (los teochichimecas), pueblos semi-desarrollados que desde el inicio, siempre se mostraron hostiles contra los descendientes de Mexi, cuando estos retornaron al Valle Central luego de su peregrinar de 260 años.

Por tanto, es falsa la idea de que en el Anahuac todo era “miel sobre hojuelas” y que la mentalidad mexica se basaba en el “amor y paz” como reza el grito de moda de la New Age, lo correcto es decir, que el mexica era un pueblo implacable a la hora de defender la rectitud en toda su dimensión. La verdad es irrefutable, Anahuac era un mundo bello y en ascenso, sí, pero tristemente también estaba sumido en guerra, dividido entre las naciones adscritas a la Confederación de La Triple Alianza (los reales continuadores de la Escuela de Tollan-Xicocotitlan) contra sus enemigos apostados “al otro lado de los volcanes”, pueblos practicantes de la depravación y la nigromancia que derrotó al sabio reformador Ce Acatl, actos decadentes que siglos más tarde también persiguió y condenó el otro arquetipo rector del Anáhuac, Huitzilopochtli, el último redentor de la humanidad desde los tiempos fundacionales tenochca y quien castigó el mismo a su propia hermana, la bruja oscura Malinalxochitl.

Defenderte y resistir a tus enemigos nunca será sinónimo de Culto a la Guerra, es a la inversa, es el Culto a la Paz, porque solo habiendo Orden habrá Justicia que es el germen de la paz y así lo entendieron los mexicas-aztecas, quienes vieron en la tolerancia una invitación a corromperse y en el temperamento férreo y la entereza una oportunidad de seguir de pie…sin embargo, la historia ya sabemos como termino, pues el pueblo mexica fue traicionado por las mentes y corazones débiles de quienes eternamente los envidiaron.

En 1521 el Bastión de la Rectitud fue atropellado y derrotado por una inmensa mayoría decadente que se abalanzo en grupo contra esa minoría excelsa, una triste antología que ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia humana, pero no es motivo suficiente para bajar los brazos, pues al final, la prueba que nos depara este mundo atroz nunca se ha tratado de sobrevivir a costa de la degradación propia, sino de haber sabido conservarse digno y humano hasta el final, para servir de inspiración y modelo para los hombres del mañana y así conseguir que NUNCA se detenga el Sol (y siempre exista el amanecer)…

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Calmecac Metzitizn / Pueblo de la Luna

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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