Mes mexicano ATEMOZTLI

Atemoztli es la 15va. Veintena del Calendario sagrado de Tenochtitlan (Cempohualilhuitl)
  • Traducción propuesta: ”Desecamiento” o “Descenso de las aguas al inframundo”
  • Simbolismo: “Se conmemora la supervivencia al diluvio universal”
  • Dedicado a: Tlaloc, Chalchiuhtlicue e Iztacoliuhqui
  • Estación de la festividad: “Tonalco” (estación de secas)
  • Evento astronómico: Lluvia de estrellas Cuadrántidas
  • Duración de la veintena: del 22 de diciembre al 10 de enero
  • Día de Celebración: en el día final de la veintena (10 enero)

Equivalentes del nombre del mes:

“Mol” (maya), “Ancandehe” (otomí), “Peuanscuaro” (tarasco) “In theyabihitzin” (matlatzinca).

Contexto:

En esta época del año las lluvias ya se han retirado por completo, es el tiempo del estiaje y el caudal de los cuerpos de agua en el Valle central es mínimo. El gran sistema de Lagos que rodea a Tenochtitlan, llega a su nivel más bajo y en algunas partes es observable el fondo y nuevos manchones de terreno surgen de las aguas, por lo cual, las piraguas y canoas que antes navegaban por la amplia y abierta superficie del gran lago, ahora lo hacen a través de caminos o canales zanjados en el fondo arcilloso a manera de “ríos bajo el agua”, es decir, el gran lago comienza a desecarse al tiempo que aparece la red de acueductos a ras del suelo, misma red que los antiguos mexicanos construyeron ex profeso para esta época de secas, evitando así el corte de las vías de comunicación. En este mes llegan las heladas en los montes más altos de México, este frío es representado por Iztacoliuhqui quien es la esencia sagrada que porta cuchillos de obsidiana en su atuendo que representan el intenso frío y el viento que parecen “cortar la piel” de los hombres.

 Por otro, lado el Solsticio de Invierno ha quedado atrás y se consideraba la entrada de esta veintena de Atemoztli, como el inicio del viaje de regreso del sol hacia el extremo norte del horizonte y con ello la vuelta de las lluvias y su preciado líquido que fecunda los campos y los valles.

Rito original:

  • Justo al inicio de la veintena, el pueblo reunido en los patios de todos los templos en torno a grandes lumbreras o fogatas aguardaban que el sol comenzara a caminar y dejara el extremo sur del horizonte (luego de estacionarse por días en el Solsticio de Invierno). Esta solemne velación comunitaria llevaba por nombre Ixtozotli.
  • Atemoztli, cuyos ritos asemejaban mucho a los del mes Tepeilhuitl, pues también se elaboraban imágenes de masa de “tzoalli” (amaranto y miel de maguey) representado a todas las montañas del valle (“tepictoton”) prestando especial importancia esta vez no al Popocatepetl e Iztaccihuatl como se hizo en Tepeilhuitl, sino más bien a los cerros comúnmente secos como lo son Yohualtecatl, Cuauhtepetl, Cocotl, Yiauhqueme y Tepetzintli.
  • Las personas que padecían enfermedades atribuidas con la humedad (gotoso, tullidos, etc) y aquellos que se habían salvado de morir ahogados elaboraban muñecos de masa con sus características personales a manera de sustitutos suyos o miniaturas expiatorias, mismas que “habrían de pagar” la deuda y experimentar a través de ellos, la muerte por agua que les estaba destinada. Esos muñecos eran velados por sus dueños durante toda la noche anterior a la fiesta principal.
  • En dia de la gran ceremonia de esta veintena, los muñecos sustitutos de personas eran desbaratados por los sacerdotes con un cuchillo de madera y se les extraía el “corazón”, mimos que se en realidad se trataba de alguna semilla que durante la elaboración del muñeco había sido depositada en el interior de los mismos. Estos “corazones sustitutos” iban siendo reunidos en un recipiente verde llamado “xoxovic xicalco”.
  • Los dueños de los muñecos, una vez realizado el sacrificio de las efigies de masa, en agradecimiento a la “expiación de sus males” se disponían a ofrecer un banquete en conjunto al término del cual solo a los ancianos se les permitía emborracharse con pulque. Finalmente los “corazones semillas” eran arrojados al fondo del gran remolino de Pantitlan, como ofrenda a los Señores y Señoras del agua, puesto que aquel gran vórtice era considerado una entrada al inframundo y al océano del Tlalocan.
  • Un grupo de guerreros, transitaban las aguas del lago e iban colocando largas picas provistas de papeles blancos indicando el lugar donde lamentablemente habían muerto personas ahogadas durante ese año.
  • Un sacerdote del Templo de Tlaloc, intentaba provocar algunas lluvias y para ello recorría la ciudad sahumeandola con un incensario con mango de serpiente y alimentaba las llamas con yiauhtli (“hierba de las nubes”), una resina olorosa consagrada a Tlaloc. En la otra mano llevaba una sonaja, la cual agitaba para simular el ruido de lluvia al caer.
  • En esta veintena se conmemoraba el antiguo diluvio universal que había puesto fin a la Era del Sol de Agua (Atonatiuh) y donde “perecieron todas las montañas”. Se agradecia por la supervivencia de la humanidad tras aquel cataclismo por agua y se rogaba a la Divinidad para que no volviera a suceder, por ello se ayunaba, se cuidaba la tierra y los elementos, y se danzaba para agradar al cielo y así evitar que se perdiera de nueva cuenta el mundo.

Locaciones ancestrales:

  • Templos ayauhcalli o Casas de la Niebla
  • Templo Mayor de Tenochtitlan
  • El remolino de Pantitlan y litorales del lago.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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