Las Pléyades: las “estrellas-manecillas” del reloj anahuaca.

En el mundo mexica estas estrellas conformaban a la constelación de “Tianquiztli”, que significa “Congregación” y de acuerdo a Sahagún, en el libro 7 del código Florentino, la magna ceremonia azteca del Fuego Nuevo o de la “Atadura de los años” (Xiuhmolpilli) se realizaba cada 52 años (la duración de 1 ciclo cósmico), cuando las Pléyades alcanzan el cenit del firmamento a la medianoche (a mediados de noviembre): “… y cuando vieron que habían pasado el cenit, sabían que los cielos no habían detenido su movimiento y que el fin del mundo no había llegado, y que tendrían por lo menos otros 52 años por delante antes de que el fin sucediera”.Una teoría moderna dice que el Sistema Planetario al que pertenece nuestra Tierra, a su vez, pertenece al Sistema de Soles de las Pléyades. En la imagen de esta publicación se ofrece una recreación hipotética de las distancias entre las Pléyades, incluyendo a nuestro Sol, y considerando a Alción como centro del “sistema de soles”. Como vemos, según las distancias calculadas por los astrónomos entre el Sol y las diferentes estrellas de las Pléyades, hay dos que están aún más lejos de Alción que nosotros: Asterope y Celaeno. Las Pléyades o “Tianquiztli” están a una distancia de 380 años luz de la Tierra, situadas a un costado de la constelación Tauro, a unos 10 grados al norte-oeste de la brillante estrella gigante roja Aldebarán (“Yohualtecuhtli”), cerca de la eclíptica formada por la intersección del plano de la órbita terrestre con la esfera celeste, y que aparentemente recorre el Sol durante el año a 4 grados afuera.

El ciclo anual de las Pléyades visto desde la Tierra, se inicia el 15 de mayo (en torno a la fecha del 1er Paso Cenital solar en la latitud de Tenochtitlan) cuando el Sol se alinea entre la Tierra y las Pléyades; es entonces cuando son invisibles para nosotros. Las Pléyades vuelven a ser visibles progresivamente a partir de las madrugadas de junio. Cuando la Tierra se alinea entre el Sol y las Pléyades cerca del 20 de noviembre, se pueden ver en el cielo durante casi toda la noche, “casi en el cenit”, el cual solo alcanzan plenamente cada 52 años. Este es el momento sagrado que esperaban los antiguos mexicanos para sincronizar su reloj cósmico: cuando la energía de las Pléyades estuviera radiando exactamente desde el punto más alto (cenit) de la “jícara celeste” (firmamento nocturno).

Este Cumulo estelar fue de suma importancia para la religión y cuenta del tiempo de las culturas del México Antiguo y una muestra de ello, está en el hecho de que el complejo de pirámides (teocaltin) de Teotihuacán está orientado en un eje 15 grados 21 minutos al Este del Norte, un ángulo probablemente relacionado con la salida de las Pléyades en el horizonte en una fecha sagrada. En muchas partes de la antigua América es posible encontrar referencia a las Pléyades. En maya quiché las Pléyades (“las siete cabrillas”) son llamadas Motz que significa “montón”. También llamadas en maya peninsular Tzab-ek que significa “cola de Serpiente de Cascabel”, o Las Siete Hermanas, Los mayas basaron su calendario sagrado Tzolkin, o de cuenta larga, en el ciclo anual de las Pléyades y en Venus; incluso, los mayas actuales en Guatemala, hacen uso del curso de las Pléyades para iniciar su siembra anual.

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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