Ceremonial de TEPEILHUITL (2019)


Esta fin de semana en el Pueblo de la Luna estuvimos de algarabía, celebrando la FIESTA DE LOS CERROS (TEPEILHUITL). Muchas Gracias a todos los asistentes a esta Fiesta sagrada Mexicana, logramos una celebración ejemplar con muchos rostros y corazones juntos en sana convivencia y armonía con el entorno natural. Familias y amigos, recobrando el sentido humano de hacer fiestas en honor a la Creación (la Naturaleza), el hogar que dispuso para nosotros “Aquel por quien vivimos” (“Nuestro Creador”). Asi se desarrollo esta fiesta:

Desde temprano, los asistentes realizaron una caminata a través de los senderos para llegara hasta la parte profunda donde se encontraba el ombligo de la celebración, en medio de un hermoso claro de bosque. Una vez todos reunidos en el lugar de la Ceremonia, se ofrecieron los alimentos sagrados a cada invitado, constando el menú de pozole de maíz, tamales de hongos, acelgas y chiles, dulce de calabaza, agua frutal y la bebida predilecta de todo anahuaca, pulque. Luego de terminado el banquete, se procedió a hacer un circulo en torno a la Ofrenda Central (Tlalmanalli) donde se le explico a los concurrentes el significado de cada elemento contenido en la ofrenda y la cosmogonía azteca contenida en del diseño del mismo; entre los elementos principales de este tlalmanalli estuvieron:

  1. 26 cerritos de barro (Tepictoton) decorados bellamente
  2. 26 figurillas de barro que representaban a los guardianes de las montañas (Ehecatotontin/Tlaloqueh), montadas cado uno sobre los 26 “cerritos”
  3. Un monte elaborado a base de carrizos y heno, con los rostros de la vida y la muerte en la cima, simbolizando la llegada de la “vejez de la Naturaleza”
  4. Mazorcas dentro de cajetes de barro, representando la muerte de los hombres, pues según los antiguos mexicanos, el hombre esta hecho del maíz y como maíz al morir se le debe sembrar.
  5. Dos 1. esculturas de piedra sobre un petate tejido, una representando a Quetzacoatl el dador del maiz a los hombres y otra de un “Chac-mool” representando el puente entre lo divino y los hombres.
  6. Figuras de barro de Tlaloc y Huehueteotl, representando la energía pluvial e ígnea de los volcanes.
  7. Tapete ceremonial con el Codice Tezcatlipoca de los Cuatro Rumbos del Universo donde se colocó una máscara ritual de Quetzalcoatl para evocar a a la sabiduría divina contenida en todas las cosas.

Acto seguido a la plática, con la ayuda de una vasija de barro y frijoles negros y claros, se realizó un sorteo para elegir a los 26 ganadores que tendrían el privilegio de decorar con papeles de colores y ´pintar (dar vida) a los 26 Ehecatotontin/Tlaloqueh colocados en la ofrenda, una actividad lúdica y a la vez armonizante donde participaron niños pequeños, jóvenes y sus padres. Una vez terminados los trabajos de insuflar ánimos a las figurillas (decorarlas), se procedió a la Ceremonia de Apertura de los Rumbos del Universo con toque de atecocolli y humo de copal, para posteriormente en solemnidad y como parte del rito, dejar pasar uno a uno a los 26 portadores para que depositaran su Ehecatotontin/Tlaloqueh en alguno de los 26 cerritos de barro, siendo devueltos a la ofrenda en medio de cantos y humo de copal.


Finalmente, se procedió a la ejecución de las danzas sagradas hasta la llegada del ocaso y la neblina característica de aquel elevado lugar en donde se encontraba la festividad. Un momento bello y entrañable el habernos visto “danzando con las nubes”. Cuando la danza concluyo, se realizó nuevamente un círculo en torno a la ofrenda central y se ofrecieron las palabras de fraternidad de aquellos que quisieron externar su sentir y agradecimientos, esto fue la antesala al último rito de la Ceremonia, que consistió en que cada “guardian” recogiera de la ofrenda su muñeco de barro junto a su cerrito para descubrir que el cerrito en el que había depositado a su Tlaloqueh representaba un cerro existente del Valle de Anahuac, por lo cual se le encomendó a eso 26 guardianes la misión de sembrar un arbolito (mismo que fue entregado a cada uno) en el cerro que indicaba su “cerrito de barro”. Tales cerros y cumbres donde los 26 guardianes sembraran los arbolitos llevados a la ceremonia (mismos que fueron escondidos bajo el monte de heno), son el Cerro de Chapultepec, Tepeyac, Huizachtepetl, Ajusco, Teuhtli, Xicoco, Monte Tlaloc, volcan Iztaccihuatl y Popocatepetl.

Vídeo de la Ceremonia

No queda más que agradecer nuevamente a todos los asistentes a esta Ceremonia del mes azteca de Tepeilhuitl presidida con mucho honor y compromiso por nuestro Calpulli Pueblo de la Luna, en el marco esplendoroso y bello del Bosque de los Dinamos al sur de Tenochtitlan (CDMX). Cuando todos nos despedimos llegada la noche y bajo la luna invernal, no había frio ni temores entre los rostros, pues en cada uno de ellos había alegría, porque sabíamos que estábamos en un lugar sagrado, en la cima de una cúspide, el lugar que simboliza el amor que la tierra siente por el cielo, porque ahí en las alturas de los montes y cerros, es donde ambos mundos se tocan…


***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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