La Matanza de Cholula (…el testimonio tlaxcalteca)

Presentamos la Lamina No.9 del antiguo Códice mejor conocido como “El Lienzo de Tlaxcala”, donde está plasmada la escena de la masacre que los hispanos y sus ejércitos de “indios” aliados perpetraron en la sagrada ciudad de Cholula, el gran santuario de Quetzalcoatl. Según lo que se nos dice en dicho Códice y otras fuentes tlaxcaltecas es que la marcha de Cortes hacia México-Tenochtitlan estaba indicada por el paso a Cholula (Txolollan), ciudad enemiga de Tlaxcala que no debía dejarse libre de ser atacada y para tal efecto, el capitán hispano mandó una embajada a la sagrada ciudad con el consabido Requerimiento del Papa por escrito, mismo que recibieron los señores principales cholultecas de buen grado, prometiendo amistad. Así, después de haber estado 20 días en Tlaxcalla, hacia el 12 de octubre Hernan Cortes y sus huestes partieron hacia Cholula reforzado con unos 10 mil tlaxcaltecas.

Cholula estaba gobernada por dos supremos sacerdotes, el Tlaquiac y Tlaquiach, y el ejército de ésta tenia por jefe a un sacerdote guerrero a la vez; los cholultecas salieron amistosamente a recibir a Cortes y aunque dieron muestras de cordialidad por parte de los anfitriones, Cortes noto que el camino real hacia Tenochtitlan estaba cerrado, y abierto otro con hoyos y trampas, algunas calles se veian tapiadas y había muchas piedras arrojadizas en las azoteas. En esta ocasión, Cortes no fue alojado en el templo principal de la ciudad, como si lo fue en Cempoala (capital totonaca), en cambio, fue aposentado en amplias cuadras junto a sus guerreros aliados totonacas únicamente, puesto que a los tlaxcaltecas no les fue permitida la entrada a la venerable Cholula y no les quedó más remedio que acampar fuera de ella. Conforme pasaban los días, cada vez menos los sacerdotes cholultecas visitaban a los castellanos y les entregaban menos provisiones.

A los tres días de estar en la ciudad, los totonacas avisaron a Cortes que en las calles se realizaban trampas y luego llegaron los tlaxcaltecas azuzando a Cortes a atacar la ciudad bajo el pretexto de que los cholultecas habían recientemente hecho ceremonia al “dios de la guerra”; y en fin, también se dijo que un supuesto sacerdote traidor informo a Cortes que por órdenes de Moctezuma se había solicitado a Cholula matar a todos los hombres blancos y que cerca de ahí se había estacionado un gran ejercito mexica listo para ayudar a la ciudad.

Cholula era una ciudad de unos treinta mil habitantes, pero ocupaba una extensión mucho mayor a causa de su gigantesca teocalli (pirámide) en honor a Quetzalcoatl, que era la principal fortaleza y con otros muchos menores, que el mismo Cortes estimo en más de cuatrocientos. La pintura de esta Lamina 9 del Lienzo de Tlaxcala, en la parte superior tiene escrito el nombre de Cholollan, nos presenta la gran pirámide de cinco plataformas sobre la cual está el Templo de Quetzalcoatl. A la derecha en la parte superior, se ve el palacio o casa en que están los tres jefes sacerdotes, vestidos de negro como tenían por costumbre.

Como los códices coloniales eran por naturaleza muy sencillos y solamente lo muy necesario se representaba en ellos, no se comprende que en esta Lamina 9 se pusiera aquí a los tres jefes sino con relación al suceso que nos ocupa, es decir, para significar que había acordado destruir a Cortes y sus ejércitos. A la izquierda del dibujo, entre el templo y el palacio, está un sacerdote hablando con dos tlaxcaltecas: este es el supuesto sacerdote traidor que descubrió la conspiración contra los hostiles visitantes; y uno de los tlaxcaltecas se voltea a hablar con Doña Marina (Malitzin) la cual señala al templo de Quetzalcoatl, lo cual da a entender que ella intervino en las decisiones de los negros sucesos que luego ahí se desarrollaron.

Tan pronto como Cortes recibió la denuncia de los tlaxcaltecas, reunió a su consejo de capitanes y ahí se decidió tomar la ofensiva contra la ciudad y comenzar la masacre tan pronto comenzara a amanecer. Se dio la orden a los tlaxcaltecas, de que al primer sonido de un arcabucazo se abalanzaran sobre la ciudad, se preparó la artillería y se vigiló toda la noche los alrededores del campamento. Tomada la resolución de atacar al amanecer, salieron los hispanos de su cuartel, y según lo acordado al primer arcabucazo penetraron los tlaxcaltecas en la ciudad, asesinando sin distinción a todo habitante cuanto se encontraban a su paso. Cholula estaba en esos momentos tranquila y sin intenciones de guerra y fue sorprendida por la invasión desleal de los enemigos, que hasta hace pocas horas eran sus invitados. Apenas los más audaces hombres y sacerdotes defendieron los templos, pero fueron asaltados y dentro de esos recintos venerables murieron aquellos valientes cholultecas. Llego luego más ejercito de Tlaxcala con Xicotencatl y dos días mas duró la matanza y durante todo ese tiempo la ciudad sagrada ardió.

Gran parte de la población civil huyo a los campos, pero tras de sí quedaron muertos más de seis mil cholultecas, entre guerreros, mujeres, niños y ancianos. Al fin se presentaron ante el agresor Cortes algunos sacerdotes pidiendo misericordia y parar la matanza para que volvieran los asustados habitantes a Cholula, pero Cortes continuo con la masacre en masa hasta que la resistencia de Cholula quedo anulada; cuando los pobladores volvieron solo lo hicieron para ver como los embajadores de Moctezuma y los últimos sacerdotes de Cholula morían en el patio central de la ciudad victimas del castigo del “aperreamiento” (devorados por perros de guerra) impuesto por los verdugos hispanos.

El resto de los elementos de esta Lamina 9 representa elocuentemente aquella matanza. En la escena se ve dibujada una cabeza cercenada de un guerrero, un cuerpo descuartizado de un sacerdote y dos hombres del pueblo muertos, uno al parecer una joven mujer y sobre la cabeza de esta se posan las pezuñas de un caballo en las que va montado un castellano en son atravesar a alguien con su lanza; y con esto queda representada en la imagen la carga de la caballería dada en las calles de la sagrada ciudad. Se ve además, como un guerrero tlaxcalteca y un soldado hispano atacan el Templo de Quetzalcoatl y un solitario sacerdote lo defiende, mientras un hombre, al parecer un simple poblador, se despeña muerto desde lo alto de la pirámide, esto significa el ataque y toma de esa divina fortaleza.

Es así como los tlaxcaltecas dibujaron y dieron testimonio de la innombrable matanza de Cholula, acaecida en un mes de octubre pero de 1519.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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