Mes mexicano TEPEILHUITL

Tepeilhuitl es la 13va. veintena del Calendario sagrado de Tenochtitlan (Cempohualilhuitl)
  • Traducción propuesta: ”Fiesta de los Montes” o “Fiesta del mundo”
  • Simbolismo: “Los cerros son la unión entre el cielo y la tierra”
  • Dedicado a: Tlaloc, Ehecatl y Tepeyolohtli
  • Estación de la festividad: “Tonalco” (estación de secas)
  • Evento astronómico: Entrada del otoño
  • Duración de la veintena: del 23 de octubre al 11 de noviembre
  • Día de Celebración: en el día final de la veintena (11 noviembre)

Equivalentes del nombre del mes:

“Tzec” (maya), “Anta boxegui” (otomí), “Huey Pachtli”(metztitlan), “In thaxiqui” (matlatzinca), “Uapanscuaro Zapi” (tarasco).

Contexto:

Tepeilhuitl es la continuación de la “Fiesta del Heno”, que comenzó en la veintena anterior (Teotleco), por ello, uno de los nombres de este treceavo mes es también Huey Pachtli (“mucho heno”), pues dentro de los días de esta veintena, muchos árboles han quedado sin hojas y secos, algunos les ha crecido heno que les cubren las ramas, esto ya es indicio de que es tiempo para algunas heladas y vientos fríos y la naturaleza ha cubierto y preparado a los árboles para soportar el cambio de clima. En las casas se utilizaba el heno para adornar las entradas así como para convertir las casas con protección térmica al interior; algunas Teocalli también se cubrían de heno. Durante estos días los vientos soplan fuerte y logran dejar al descubierto los cerros, por lo que se aprecia un fenómeno en el cual pareciera que los cerros incrementan sus tamaños, existen ambientes más claros, no obstante, algunos días se presentan nublados que forman lluvias en las puntas de los cerros. Las últimas lluvias del año están en franca retirada y las nubes generadas comienzan solo a concentrarse en los cerros, montañas o cúspides prominentes.

Rito original:

  • En el Valle de México era la fiesta principal en honor de los cerros y los montes en especial a las montañas sagradas del Popocatepetl e Iztaccihuatl.  Muy de temprano se realizaban procesiones religiosas que se iniciaban al amanecer (“Iquiza Tonatiuh”) y a paso de tambor y caracol (marcha “teonenemi”), encabezadas por los “Ofrendadores o Custodios de lo Sagrado” (Sacerdotes/Tlamacazqui) disfrazados de “Tlaloqueh” (sirvientes de Tlaloc). Estos desfiles festivos y sagrados eran nutridos por largas filas de gente que jubilosamente asistía para caminar en grupo, a través de senderos apartados al interior de los valles, con la intención de llegar hasta la cima de las elevaciones naturales cercanas a sus poblaciones, que podían tratarse de montañas, montes o cerros según el caso.
  • Una vez que se encontraban en la parte más alta de los cerros, la gente allá reunida en lo alto depositaba sus ofrendas de muy variadas índoles, en los Templos construidos en dichas cimas (llamados Ayauhcalli o “Casas de la Niebla” y dedicados a la Astralidad dual de Tlaloc-Chalchiuhtlicue), mientras en mansa convivencia en medio de banquetes y actividades lúdicas, los asistentes aguardaban por el ocaso (“Onaqui Tonatiuh”) y la llegada de la neblina característica de aquellas considerables alturas, para de ese modo todos juntos, poder festejar a su querido monte inmersos “ENTRE NUBES”, elevándole cantos y rezos, al tiempo que los más ataviados (especialmente para la ocasión) danzaban extasiados sus bailes sagrados de agradecimiento a la Naturaleza y al Cosmos por las lluvias otorgadas ese año, mismas que posibilitaron que las cosechas se lograran, pero al mismo tiempo, aquellos que festejaban en las cimas danzaban para despedir solemnemente a las últimas precipitaciones que habrían de caer del cielo antes de que la llegada de la temporada invernal.
  • En el Templo Mayor se colocaba una imagen de madera de la Mujer Blanca (Iztaccihuatl) vestida de azul con una tira de papel blanco, orlada de negro. En la parte posterior de la cabeza ostentaba una medalla de plata, de la que arrancaban alternadamente plumas blancas y negras; y sobre las espaldas le colgaban tiras pintadas de negro. El rostro de la Mujer Blanca era el de una doncella con la cabellera recortada sobre la frente junto a los hombros. La estatua estaba sobre un altar tapizado de hermosas mantas y cubierta de ofrendas.
  • Esta fiesta también estaba dedicada al Popocatepetl (Cerro humeante). Todas las personas, en especial los niños, levantaban el día de la celebración muchos cerritos de bledo, que eran colocados en torno al modelo de un cerro grande, representativo del Popocatepetl. También se fabricaban bastones con forma de serpientes y estatuillas de los Ehecatotontin (hombrecillos/viento), en el décimo noveno día (un día antes de la fiesta) las imágenes eran bañadas ritualmente lavándolas en las Casas de la Niebla (“Ayauhcalli”), recintos dedicados a Tlaloc y los Tlaloqueh. Las personas que participaban bebían pulque y en su honor cantaban
  • A los cerritos de bledo se les pintaban caras con todos sus pormenores y los decoraban con toda clase de adornos, principalmente banderitas. A la par, en este día se sembraban muchos arbolillos, donde colgaban hebras de heno.
  • El heno aparecía decorando por todas partes, en los templos, casas, palacios y hasta en las cercas. También era una costumbre arrojar ese día a los Cuatro Vientos maíces de todos los colores: negros, blancos, amarillos y azules.
  • Antes de la salida del sol, el vigésimo día, eran presentadas cuatro mujeres y un hombreque encabezarían las actividades de la gran celebración, dichas mujeres representaban a las montañas y estaban ataviadas de las sagradas energías de Tepexoch, Matlalcueye, Xochtecatl y Mayahuel que también era la divinidad del maguey; el hombre encarnaba a Milnahuatl quien se decía era el “representante de la serpiente” (ixiptla in coatl)
  • La fiesta se terminaba con una danza solemne, en la cual todos vestían trajes telares blancos, cuajados de corazones y manos abiertas, como para pedir mercedes; es decir, para hacer entender que el hambre y la saciedad debían ser aniquilados.
  • En todo el territorio se celebraba además la fiesta de la culebra “Coailhuitl”, lo cual también se traduce como “la fiesta general de toda la tierra”, la relación entre las serpientes y las montañas se explica por la dualidad de los Tlaloqueh (ayudantes divinos de Tlaloc) que eran  uno y otro.

Locaciones ancestrales:

  • Las Ayauhcalli (“Casas de la Niebla”)
  • Templo Mayor de Tenochtitlan
  • La cima de todos los cerros

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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