Códice de la Peregrinación. Capitulo Final: “De vuelta a casa”

Aztlan Tenochtitlan, el Lugar de los 13 Manantiales

En el año 1-Pedernal (1064) los aztecas-mexicah iniciaron su peregrinar, el cual tuvo una cuenta de 13 veintenas, o sea 260 años, mismo total en años que el que tiene en días un Metzpohualli/Tonalpohualli, de una cuenta lunar ritual. Y así, 260 años de haber salido de la isla sagrada Aztlan, en el centro del Lago de la Luna, vuelven dos siglos después al mismo lugar de origen para fundar Mexico-Tenochtitlan, cumpliendo el augurio que les diera su Señor Huitzilopochtli: “que volviesen allí donde habían partido, que El los guiaría y les indicaría el camino de regreso” (Sahagun, p 207). Ese mismo lugar que es el punto de partida y destino, es el Lugar de los 13 Manantiales, y aquí hay una gran verdad, pues palabra dualista México, también tiene dentro de su etimología en náhuatl, el significado de “fuente o emanadero”.

Un testimonio vigente que nos queda de la razones de los azteca-mexicah, para haber dado una vuelta completa al Anahuac en busca del lugar “prometido”, es un cantar-plegaria de un adivino “ixil” del grupo maya, donde después de más de 900 años desde aquel lejano año 1064, encontramos la siguiente frase:

“Entre las 9 fuentes, entre las 13 fuentes: allí es donde nuestro Padre Sol observa” (Colby, Benjamin, p 293)

Acaso, también otro testimonio de esta verdad es el techialoni (visor), que lleva en su mano Huitzilopochtli (el representante del Sol), a quien vemos en una isla (Tenochtitlan), según el detalle 26-4 del Codice Huamantla.

Los aztecas, como los toltecas y los teotihuacanos, entre otros, buscaban esos míticos-sagrados lugares para fundar sus ciudades; una costumbre inexplicable para nosotros y para nuestros antepasados inmediatos de la época del virreinato. Sin embargo, esos lugares poseedores de una especial energía aún existen y existieron. Esos 13 manantiales rodeando a Tenochtitlan los registra el Codice Huamantla, y bien podrían ser los siguientes: dos de ellos se encontraban en el recinto cívico y sagrado la capital de Anahuac, que fueron cegados durante la Colonia al construirse el Sagrario Metropolitano y de los que hace referencia Tezozomoc sin ubicarlos; estos fueron ubicados durante los últimos trabajos de nivelación de la catedral; dos más de estos manantiales están dentro de la cueva de Chapultepec; el quinto sería el de Ixtapalapan; el sexto el de Acuecuexco en Coyoacan, que también fue cegado y se desconoce su exacta ubicación. El séptimo estaría en Churubusco (antes Huitzilopochco), donde había un nacimiento de agua llamado Huitzilatl Oztoc (La cueva del sur o El agua de Huitzilopochtli); el octavo manantial está en el hoy Pocito de la Villa de Guadalupe; el noveno es el de Acopilco, ahora baños termales del cerro del Peñon de los Baños. El décimo el resumidero de Pantitlan, ya desaparecido como los tres restantes.

Según el historiador Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, los jefes mexicanos, Tenoch y Cuauhcoatl fueron los fundadores de la gran capital mexica y ambos se consideraban representados en el “milagro del águila en el tunal”, sin duda, porque veían en esa señal divina y metaforice estaba la hierofania de las dos “esencias divinas” a quienes esos lideres representaban. Ígneo y solar uno, acuático y terrestre el otro, la conjunción de los opuestos. Refiriéndose al lugar en donde había quedado hundido el corazón de Copil, Cuauhtlequetzqui dijo a Tenoch:

“En ese lugar nacerá y germinara el corazón de Copil, y acechareis el momento preciso en que en la cima de este nopal se pose de pie un águila que este sujetando entre sus patas, apretadamente, una serpiente medio erguida a la que estará aporreando, queriendo devorarla, mientras esta lanzara silbidos y resoplos. Y cuando esto aparezca… vos seréis el nopal sobre la piedra, vos eso sois… el Tenuch… y el águila veréis… esa águila seré yo mismo… con mis labios ensangrentados por lo que devoro, porque eso soy yo: Cuauhtlequetzqui. Se realizara entonces el agüero que significa que nadie en el mundo podrá destruir jamás ni borrar la gloria, la honra, la fama de Mexico-Tenochtitlan”

Es de notar que en el nombre mismo de la ciudad capital de los mexicah, quedo sellado el pacto: era el lugar ígneo del Señor Mexi; pero también el del acuático Señor Tenoch.

Y así termina el peregrinar de los aztecas en el mismo lugar de inicio y en el mismo nombre de año 1-Pedernal (1324), donde esperaron un año más hasta ver la preciosa señal del “águila y el nopal” que les advirtiera Huitzilopochtli, para asentarse otra vez en su natal isla, en las aguas de la Luna. Era la señal del Sol posicionándose justo en el cenit del cielo en un año de eclipse solar, que fue el mítico año 2-Casa (1325), año de la histórica funmdación de la gran Mexico-Tenochtitlan; el sagrado lugar de las águilas y los ocelotes, el lugar donde los hombres permanecen de pie y saludan al Sol en su victorioso camino por el cielo; un sol que evapora las aguas del lago de la Luna transformándola en Chimalpopoca (Escudo Humeante), un escudo de fuego; metafóricamente “incendiando las aguas con sus llamas solares”, para así convertir a la Blanca Ciudad en el Atl-Tlachinolli, el agua y tierra quemada, en Chalchihuatl, agua preciosa, la sangre de los hombres, que empeñaban sus vidas para que el mundo no se detuviera. Un sol que fue levantado ahí en los tunales, en el amanecer de la Civilización Mexicana, cuyo Sol fue el Águila cenital del Tonalnepantla y que también fue Cuauhtemoc, el Aguila crepuscular, que se ocultó para volver a renacer, después de haber recorrido los 13 cielos durante el día y entrar el vientre de la tierra para recorrer los 9 sótanos de la noche, en el Mictlan, la Noche Cósmica que está a punto de terminar.

En el 1325, allí junto al Tunal en la piedra, fue fundada México-Tenochtitlan, quizás, la última Ciudad Luz que habrá podido ver la humanidad de este Sol-Era; pero su fama, gloria y legado quedan y perduran inalterados para este presente y el futuro, pues nunca nadie podrá olvidar cuan buena fue la Tenochtitlan de los mexicah y cuan hermosa su cultura y gente fue. Esperemos pacientemente a que se cumplan los tiempos previstos, así, como los aztecas esperaron el tiempo propicio para reanudar su viaje y dejar atrás el antiguo lugar; está en el “Libro de los Días” la certeza de que en un cercano momento, los mexicanos de hoy, sabremos comprender y reclamar lo que se perdió en aquella aniquilación del 1521 a manos del imperio invasor y para entonces, confiamos que Huitzilopochtli (la Fuerza de Voluntad) siga ahí, y que una vez más nos asista, para recobrar el valor de refundar a nuestra Madre Patria Aztlan-Tenochtitlan… en el Nuevo Sol por venir.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Fuentes:

Códice Aubin (Códice de 1576), Red Innovación, México, 1979.

Codice Chimalpopoca o Anales de Cuauhtitlan, 2da edición Primo Feliciano, Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, Mexico, 1975,

Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Fondo de Cultura Economica, Mexico 1965.

El Peregrinar de los Aztecas, Ángel Raúl López Navarro, Grupo Editorial Tomo, Mexico, 2004.

Crónica Mexicayotl, Tezozomoc, Fernando Alvarado. Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, México, 1975.

Tira de la Peregrinación de los Mexis, Luciano Contreras, Tlamachtiloyan Zoltepec, Mexico, 2013

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