Códice de la Peregrinación. Capitulo 16: “Honor y astucia”

Lamina 21: La batalla de las orejas cortadas

Hacia el lado inferior izquierdo de esta Lamina No. 21, se ven los glifos toponímicos de Culhuacan, un escudo (“Chimalli”) con una macana (“Macuahuitl”) y el glifo de Xochimilco. Esto significa guerra, guerra de Culhuacan contra Xochimilco, a lo que Chimalpahin anota:

“… Ea linaje mexica, es nuestra orden que salgáis a hacer la guerra, pues queremos lograr la conquista del Xochimilca, pero os prohibimos expresamente que guardéis prisioneros para vuestro templo… y esta orden recibieron los mexicas del propio Cuauhlix: Vosotros no llevareis nada con vosotros. Y repitió su orden cuando ya salían: Nada llevareis, así iréis… Tomaron entonces sus hondas y redes los mexicas y así se fueron; en cuanto a los prisioneros que lograban los mexicas, solamente les cortaban las orejas, porque no podían llevarlos consigo y con ellas llenaron dos bultos atados y allá fueron a tirar las orejas de los xochimilcas”

De lo narrado anteriormente, al ver las orejas cortadas del Señor Xochimilca y de todos los demas vasallos suyos, Cuauhtlix se atemoriza y gira su cara para otro lado. En el Codice Chimalpopoca, leemos algo muy semejante, este nos dice:

“… y fueron a combatir en Xochimilco, Sobre tablas echadas en el agua, perseguían al enemigo; y al tomar un prisionero, echaban solo una oreja en su costal. Para que se supiera a cuantos enemigos derrotaban, les cortaban solamente la oreja de un lado…”

Fue la oreja derecha según Torquemada, quien agrega que:

“Los mexicanos antes de entrar en la batalla, se hicieron de concierto que cada uno llevase una navaja y que al que aprendiesen o cautivasen no le matasen, sino que le dejasen señalado, la cual señal, determinaron entre ellos, que fuese cortarle la oreja derecha, y así fue que todos los que iban venciendo y dejando atrás, les iban cortando las orejas como tenían concertado y echándolos en unos canastillos de palma que para esto llevaban. Era costumbre que todos los soldados, después de haber hecho el alcance y salir victoriosos, daban cuenta de su hazaña y proezas a los capitanes y caudillos, y en su presencia contaban la presa y presentaban los cautivos que habían prendido. Llegaron los culhuas a esta presentación y cada cual, con el que había cautivado de los contrarios y enemigos. Y habiendo pasado todos, y recibido las gracias de sus valerosos hechos, fuesen llamados los mexicanos y como los viesen venir sin cautivos pensaron que de gente cobarde y pusilánime no se habían atrevido a prender ninguno y por baldonarlos y hacer escarnio de ellos, comenzaron con risa a preguntarles por la presa. Los mexicanos, que como antes hemos dicho, se habían concertado de cortarles las orejas y guardarlas, sacó cada cual de su tanate o cestillo una sarta de orejas, según las muchas o pocas que habían cortado y haciendo presentación de ellas dijeron: estos presos que están aquí presentes, casi todos son cautivos nuestros y si no mirad las orejas que les cortamos; y así como tuvimos poder para cortárselas, lo tuvimos también para maniatarlos, pero por no ocuparnos en esto y seguir más libremente, el alcance lo dejamos para vosotros los maniatasen y prendáis; y pues primero vinieron a nuestras manos que a las nuestras, mas es gloria nuestra esta presa, que vuestra. No supieron responder a esta razón los culhuas, mas espantados de la astucia mexicana comenzaron a temerlos más, y a cuidarse de ellos, y dijeron: esta gente taimada y belicosa, posible será que nos den algún desabrimiento, siendo tan vecinos nuestros como son, mejor será que se vayan…aunque por entonces no les dieron esta licencia

Continuemos, ahora, con lo citado por Chimalpahin al respecto, aunque como ya hemos dicho anteroremente este cronista confunde al Señor Coxcoxtli con el jefe Cuauhtlix:

“En 6 Acatl ya permaneciendo 4 años los mexicanos en Contintlan, en donde por la paz que tenían acreciendo sus familias; pero eran envidiados, sucedió que los Culhuacas entraron en guerra con los Xochimilcas y tenían que salirle al frente, por lo que dijo Cocoxtli: ¿acaso los mexicanos se han ido?, que vengan… Llamados se presentaron luego ante el gobernante y este les dijo: Venid, parece que hoy nos han de vencer los Xochimilcas, os señalo por tarea que habéis de coger y traerme como botín un xiquipilli de hombres… A lo que respondieron los mexicanos: Sea y basta, regaladnos un escudo viejo y un macahuitl viejo que no necesitamos nada más… Dijo entonces el Señor de Culhuacan: No se cansen y vayan a huir… Los mexicanos de común acuerdo dijeron: ¿Qué?, ¿somos cobardes? Mejor solo cortaremos narices para traer nuestras alforjas, porque si cortamos orejas diréis que quitamos dos a uno y no cumplimos con la cuenta y nosotros ocupamos más tiempo en cortar… luego se pusieron sus útiles para la guerra y entre los vados y canoas se encaminaron al combate dando la carga por Cohuapan, en donde, metido entre breñales Tetzitzin, principal de Colhuacan decía: andad, que la muerte y el llanto predominen, andad, mexicanos… Estos llegaron a las puertas de las casas de los Xochimilcas, y triunfaron. A poco vieronse los mexicanos presentarse con Coxcoxtli y contar ante él el numero señalado y dijeron: Señor, esta cabal nuestra cuenta con cuatro xiquipiles que hemos cogido. Luego llamo a sus consejeros y les dijo: Estos mexicanos no son gentes, ¿Cómo hicieron lo que les mande, que no fue sino una chanza por burlarlos? Los mexicanos se admiraron…”

Un dato revelador es que en cada xiquipilli que son bolsas de manta, equivaldría matemáticamente a 8,000 orejas. En cuanto a la cronología que se registra en la lamina, el Codice Aubin nos dice que: “En 3 Tecpatl se separaron los mexicanos de Colhuacan, situándose en Contitlan, replegados a Tizapan del mismo Colhuacan”. Esto solo registra con el glifo de Colhuacan y los cuatro años, del 3 Pedernal (1248) al 6 Caña (1251), mismos que se ven dibujados en el Codice de la Peregrinación. Volviendo al Codice Aubin, registra a 4 supuestos prisioneros que hicieron los mexicas y sobre el Señor de Colhuacan dice: “Vino, y a su vista comenzaron los mexicanos a matar a sus prisioneros”

Finalmente, existe una versión más, aunque totalmente diferente, en cuanto a las orejas de los cautivos; nos habla sobre esta tan polémica guerra el libro de “La Historia de los mexicanos por sus pinturas”, diciéndonos:

“… y para probarlos si eran hombres de guerra dijeronles que fuesen con ellos a la guerra para ayudarlos, creyendo que los mexicanos lo decían para tomarles sus mujeres, solo enviaron a diez hombres a la guerra con ellos, y los demás quedaronse en sus casas las cuales tenían en Tizapan, estancia que ahora es Culhuacan, y dijeron a los diez hombres que así iban que no matasen a ninguno de Xochimilco, sino a los que tomasen les cortasen las orejas, y los diez mexicanos lo hicieron tan bien que tomaron a ochenta de los de Xochimilco, a los cuales les cortaron las orejas y por esto conocieron los de Culhuacan que los mexicanos eran valientes hombres de guerra…”

Hasta aquí la narración de la historia dibujada en esta Lamina 20, en donde se cuenta de cómo los mexicah salieron avante de esta trampa vil en la guerra contra Xochimilco, a lo que los arrojó el Señor de Culhuacan y de cómo los mexicah mostraron a sus enemigos y captores, que a pesar de los injustos y duros años en cautiverio, no habían dejado de ser un pueblo de valientes y astutos guerreros, recuperando de ese modo, su antaña fama de pueblo orgulloso y fuerte, al cual más valía temer y respetar. Fue en base a esta demostración de poder en la guerra contra los xochimilcas, que los mexicanos ganaron de nueva cuenta su libertad, y así “se fueron cantando” (como dijera Francisco del Paso y Troncoso) para proseguir su sagrado peregrinar hasta conquistar a su destino, habitar en el corazón del lago, el Lago de los Trece Manantiales… en la prometida Tenochtitlan.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Fuentes:

Códice Aubin (Codice de 1576), Red Innovacion, Mexico, 1979.

Codice Chimalpopoca o Anales de Cuauhtitlan, 2da edición Primo Feliciano, Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, Mexico, 1975,

Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Fondo de Cultura Economica, Mexico 1965.

El Peregrinar de los Aztecas, Ángel Raúl López Navarro, Grupo Editorial Tomo, Mexico, 2004.

Crónica Mexicayotl, Tezozomoc, Fernando Alvarado. Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, México, 1975.

Tira de la Peregrinación de los Mexis, Luciano Contreras, Tlamachtiloyan Zoltepec, Mexico, 2013

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