Códice de la Peregrinación. Capitulo 3: “El Árbol ritual”

Lamina 3: “El árbol ritual”

Para el estudio y lectura de esta tercera lamina del Códice, volvemos con Chimalpahin quien nos comenta:

“Año 5-Pedernal, 1068. Llegaron los aztecas al pie de un frondoso árbol, los cuatro cargadores de la deidad: Cuauhcoatl, Apanecatl, Tezcacohuatl y Chimalma, se aprestaron a tomar un reposo al pie de hermoso árbol disponiendo al Huitzilopochtli y comenzaron a comer sus alimentos de camino, cuando ocurrió que el árbol estrepitosamente se rajó”

No se ha determinado que especie de árbol era aquel (se cree fue un ahuehuete), pero se sabe que dicho lugar donde este pasaje de la historia aconteció fue conocido como Cuauhtepoztequiayan (“Lugar donde se quebró el árbol”), aunque de momento no se trata del nombre de algún pueblo conocido. Ahora, confrontamos esta información con lo contenido en el Codice Aubin, donde se cita:

“… llegaron a un punto, se acercaron al pie de un árbol, ya puestos al pie de un escogido y muy corpulento árbol, formaron un templo (momoztli, montículo artificial de tierra y piedra) y pusieron en el a su Señor, ya puesto tomaron sus provisiones de boca, iban a comenzar a comer cuando el árbol crujió…”

Sin embargo, en el Codice Aubin se aprecia dibujado un árbol totalmente completo, colocado sobre dicho templo improvisado a Huitzilopochtli, al centro y totalmente erecto, con las raíces sobre las escaleras, pero es de llamar la atención que en ningún momento aparece roto o quebrado, solo arrancado. Es en este punto, al comparar lo escrito por Chimalpahin y el Codice Aubin, que salta a la vista una interrogante: ¿en verdad el árbol se quebró de forma natural?, o ¿este pasaje se trata acaso de un ritual mal interpretado por los informantes?, de momento ambas preguntas resultan irresolubles, pero viene a bien citar a Mirsae Eliade, un especialista en cosas místicas, quien nos dice:

“… todos los arboles rituales, o postes, antes o durante cualquier ceremonia religiosa, son como proyectados mágicamente al Centro del mundo… la instalación y consagración del poste sagrado son un rito del Centro. Así mismo, el Árbol del Mundo, el poste, se convierte a su vez en el Eje que une a las tres regiones cósmicas. La comunicación entre el Cielo y la Tierra se hace posible por la interacción de este pilar mágico”

Es de resaltar que el tronco del árbol dibujado en esta Lamina 3, vemos unos “brazos” que lo circundan, así como unas raíces conformadas con lo que bien podría ser símbolos de la palabra, ¿se trataría acaso de la transformación de este árbol a dios? Así mismo se ven cinco puntos negros unidos al árbol, lo cual se ha interpretado que ahí permanecieron los aztecas estacionados 5 días. Acerca de este famoso árbol se han dicho muchas cosas, entre ellas, que se trata de Tamoanchan (“el hogar original”) y ya que dicho árbol se convirtió en sagrado por el ritual, por tanto, ahí podía morar la divinidad. En consecuencia, se podría decir que el árbol de este pasaje bien podría ser la representación del Árbol Cósmico conforme a la cosmovisión del mundo náhuatl, en la que se les consideraba como soporte del cielo; puesto que los arboles según los aztecas “eran también los caminos por los que viajaban los Señores celestes y sus fuerzas para llegar a la superficie de la tierra”. Continuemos con Chimalpahin, quien más adelante nos dice:

“Abandonaron lo que comían y corrieron espantados un gran trecho velozmente. Pero el Señor Huitzilopochtli los llamo y les ordenó: Decid a toda la gente de las ocho tribus que les acompañan, que ya no iréis adonde os disponíais a marchar y que de aquí mismo vais a regresaros.

Pero cuando estas órdenes les fueron comunicadas a las ocho tribus sujetas a los aztecas, las recibieron con grandes muestras de desconsuelo y disconformidad y volvieron a rogar a los aztecas: Papacitos nuestros, ¿A dónde habremos de ir ahora? Esta es nuestra oportunidad de ganar algo, dejadnos en vuestra compañía. Por donde vayáis iremos también”

Sobre esta misma narración de la orden dada a los aztecas de tomar caminos separados respecto de los otros ochos pueblos, Torquemada nos dice:

“… cuentan que había un árbol muy grande y muy grueso donde les hizo parar; al tronco del cual hicieron un pequeño altar, donde pusieron al ídolo, porque así se los mando su dios y a su sombra se sentaron a comer. Estando comiendo hizo un grande ruido el árbol y se quebró por medio. Espantados los aztecas del súbito acaecimiento, tuvieronlo por mal agüero y comenzaronse a entristecerse y dejaron de comer, y suspensos con el caso los caudillos de las familias consultaron a su dios, el cual apartando a los que ahora se llaman mexicanos, les dijo: despedid a las ocho familias y decidles que se vayan siguiendo su viaje, que vosotros os quereis quedar aquí y no pasar por delante por ahora. Hacieronlo asi los mexicas y aunque con dolor de dejarlos los otros, por ser todos hermanos y familiares y no valerles sus ruegos, pidiéndoles que se fuesen juntos, dejaronlos y fueronse siguiendo su camino”

Sin embargo, Tezozomoc nos dice algo más, entre ello que el árbol era un ahuehuete, plantado en el año 12-Casa (61 d.C.) por lo cual tenía poco más de mil años de antigüedad para cuando “sobre ellos vino a romperse” (año 1068 d.C.); es decir cuatro años después de iniciada la peregrinación. Lo importante sobre la edad del árbol es que menciona al año 12-Casa, es decir el año 61, lo que coincide con la antigüedad de un asentamiento teotihuacano justo en el centro de la isla de la futura Tenochtitlan, por lo cual es posible, que fueran los propios teotihuacanos quienes hallase sembrado, a manera de acto conmemorativo, este sagrado árbol “que crujió”.

En la parte superior de esta tercera lamina, vuelven a aparecer los ocho pueblos registrados, solo que esta vez, al pie de ellos se ve al sacerdote Acaxitl dialogando con el representante de Tlahuac, y las huellas humanas y el puntillado nos indican su separación. El glifo de Tlahuac, a diferencia del registrado en la lámina anterior, aparece en esta ocasión con un “símbolo” que aparenta estar relacionado con el cosmos y tal vez estén representando a la constelación de la Osa Mayor, por los siete puntos que ahí se ven, o algo relacionado con el norte geográfico que es hacia donde se dirigió la peregrinación y no de donde vino. Después de este punto, Cuauhtepoztequiayan, los aztecas-mexicas y los ocho pueblos separaron sus destinos… al pie de aquel milenario “árbol ritual”.

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

Fuentes:

Códice Aubin (Codice de 1576), Red Innovacion, Mexico, 1979.

Codice Chimalpopoca o Anales de Cuauhtitlan, 2da edición Primo Feliciano, Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, Mexico, 1975,

Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Fondo de Cultura Economica, Mexico 1965.

El Peregrinar de los Aztecas, Ángel Raúl López Navarro, Grupo Editorial Tomo, Mexico, 2004.

Crónica Mexicayotl, Tezozomoc, Fernando Alvarado. Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM, México, 1975.

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