El milagro del águila y el nopal (…y la “serpiente”).

Cuando guiaba a su pueblo hacia la tierra prometida, el Señor Huitzilopochtli castigó a su hermana Malinalxochitl, la malvada hechicera, por sus desmanes. Ella y su grupo fueron abandonados en el camino, y los demás peregrinos siguieron la marcha a la región de los lagos. Copil, el hijo de Malinalxochitl, quiso vengar a su madre y atacó a los mexicah cuando llegaban a Chapultepec; pero fue vencido, su cabeza fue llevada a la cumbre del Tepetzinco y su corazón fue arrojado al lago de Tetzcoco entre tulares y cañaverales. Varias décadas después, en el año “1-Tecpatl” (1324), los jefes Cuauhtlequetzqui y Axolohua volvieron al sitio donde se había sumergido el corazón de Copil y fueron testigos del prodigio del “águila posada sobre un nopal” con el que Huitzilopochtli anuncio a su pueblo el final del viaje.

“Corazón”, “cabeza”, “águila”, “nopal” (y serpiente) acaso son simples palabras inconexas y causales del relato de un milagro ancestral o por el contrario, son los símbolos y elemento-metáforas que guardan tras de sí un mensaje trascendental y encriptado que compusieron para la posteridad el jefe Cuauhtlequetzqui (“El que Yergue el Fuego del Aguila”) llamado también Cuauhcoatl (“Aguila-Serpiente”), y el líder Tenoch (“Tuna de piedra”). Es en el nombre ritual del jefe mexica, donde se asoma el elemento comogonico de la escondida “serpiente”. Sin embargo, no solo es ahí donde podemos buscar. Prosigamos:

Según el historiador Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, ambos jefes mexicanos se consideraban representados en el milagro, sin duda, porque veían en el la hierofania de las dos “esencias divinas” a quienes ambos representaban. Ígneo y solar uno, acuático y terrestre el otro, la conjunción de los opuestos. Refiriendose al lugar en donde había quedado hundido el corazón de Copil, Cuauhtlequetzqui dijo a Tenoch:

“En ese lugar nacerá y germinara el corazón de Copil, y acechareis el momento preciso en que en la cima de este nopal se pose de pie un águila que este sujetando entre sus patas, apretadamente, una serpiente medio erguida a la que estará aporreando, queriendo devorarla, mientras esta lanzara silbidos y resoplos. Y cuando esto aparezca… vos seréis el nopal sobre la piedra, vos eso sois… el Tenuch… y el águila veréis… esa águila seré yo mismo… con mis labios ensangrentados por lo que devoro, porque eso soy yo: Cuauhtlequetzqui. Se realizara entonces el agüero que significa que nadie en el mundo podrá destruir jamás ni borrar la gloria, la honra, la fama de Mexico-Tenochtitlan”

Es de notar que en el nombre mismo de la ciudad capital de los mexicah, quedo sellado el pacto: era el lugar ígneo del Señor Mexi; pero también el del acuático Señor Tenoch.

Petrograbado “Piedra mexica de la Fundación”

El relato de Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin hace referencia a la serpiente. Sin embargo, no sucede lo mismo en todas las versiones, pues en otras fuentes escritas o pictóricas de la misma época, el águila devora a un pájaro menor, agarra corazones, sujeta con el pico el símbolo cósmico del Atl-Tlachinolli (“Agua y Tierra Quemada”) o simplemente se yergue sobre el nopal sin objeto alguno en el pico. Veamos ahora una versión de estas visiones portentosas en las que se omite la figura de la serpiente, transcrita directa de los versos del fraile Duran:

“Desde este lugar Mixiuhcan, los mexica vinieron buscando y mirando si hallarían algún lugar que fuese acomodado para poder hacer asiento, y andan de esta manera por unas partes y por otras entre las espadañas y carrizales, hallaron un ojo de agua hermosísimo, en la cual fuente vieron cosas maravillosas y de gran admiración. Lo cual los ayos y los sacerdotes lo habían pronosticado al pueblo por mandato de Huitzilopochtli, su Señor.

Lo primero que hallaron fue una sabina, blanca toda, muy hermosa, al pie de la cual salía aquel manantial. Lo segundo que vieron fueron que todos los sauces que aquel manantial enrededor tenía eran blancos, sin tener una sola hoja verde, todas las cañas de aquel sitio eran blancas y también todas las espadañas de alrededor. Empezaron a salir del agua ranas todas blancas y peces todos blancos, y entre ellos algunas culebras de agua, blancas y vistosas. Salía esta agua de entre dos peñas grandes, la cual salía tan clara y linda que daba sumo contento. Los sacerdotes y los viejos, acordándose de lo que su Señor les había dicho, empezaron a llorar de gozo y alegría y a hacer grandes extremos de placer y alegría, diciendo:

Ya hemos hallado el lugar que nos había sido prometido; ya hemos visto el consuelo y descanso de ese cansado pueblo mexicano; ya no hay más que desear…

Tornaron a topar con la fuente que el día antes habían visto, y vieron que el agua que el día antes salía era clara y linda, aquel nuevo día salía bermeja, casi como sangre, la cual se dividía en dos arroyos, y el segundo arroyo, en el mismo lugar que se dividía, salía tan azul y espesa, que era cosa de espanto. Ellos viendo que todo aquello no carecía de misterio, pasaron adelante a buscar el pronóstico del águila, y andando de una parte a otra divisaron el tunal, y encima de él el águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol, tomando el calor de él y el frescor de la mañana, y en las uñas tenía un pájaro muy galano de plumas muy preciadas y resplandecientes. Ellos, en cuanto la vieron, humillaronsele casi haciéndole reverencia como a cosa divina. El águila, apenas los vio, se les humillo bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban”

Puede que esta historia no sea real en la superficie, pero en el fondo transmite verdades trascendentes del nacimiento de México Tenochtitlan, pues muy posiblemente este mito ancestral mexicano lleva codificado la realidad astrónomica de la fecha de la Fundación, acorde a los arquetipos de la cosmogónia azteca.

Hasta aquí este breve acercamiento al simbolismo y significado de la leyenda fundacional mexicana del “Águila y el Nopal (y la Serpiente)”, mismo que sirvió de inspiración para nuestro actual escudo nacional; no obstante, sea cual fuera la respuesta del verdadero significado de este relato ancestral, literal o metáfora, algo es seguro:

¡El nacimiento de Mexico-Tenochtitlan (el Primer México) fue y seguirá siendo un gran milagro!… (pues la “Blanca Ciudad”, el ultimo bastión tolteca, emergió de las aguas cuando el Anáhuac mas la necesitaba)

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

  • Fuentes:

Relaciones originales de Chalco Amaquemecan”, Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1965.

“Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme”, Diego Duran, Vol. 2.

“El Conejo en la cara de la Luna”, Alfredo Lopez Austin, CNCA-INI, Mexico, 1994.

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