Santuario de Tajín

Templo de Tajín”. 1er. Paso Cenital: 23 de mayo. Latitud: 20.44; Veracruz.

Cronología: 300 a 1200 d. C. Ubicación cronológica principal: Epiclásico, 600 a 900 d. C.

Significado: A la palabra “Tajín” se le han dado varios significados, en totonaca quiere decir “el gran humo”, “el trueno” (que se manifiesta en tres formas, una de ellas es síkulan, o Tajín, que se cree es la descarga que fulmina a los árboles, que mata a los hombres y que antecede al relámpago, al gran fulgor. Actualmente se le conoce como kawi’aksahila s’chik taji’n: “la casa de los truenos”. Otros opinan que la pronunciación de la palabra se ha transformado, ya que originalmente era ta’jin, de la raíz ta’, que significa “estar construido”; jín, que significa “humea constantemente”, libremente se traduce como “lugar de un conjunto de templos de donde sale humo constantemente”, debido a que ahí se quemaba constantemente copal.

Contexto: El Tajín es la ciudad prehispánica Mesoamericana más importante de la costa norte de Veracruz. Su influencia abarca las cuencas de los Ríos Cazones y Tecolutla desde la Sierra Norte de Puebla, donde su influencia se aprecia claramente en la zona arqueológica de Yohualichan, hasta la planicie costera del Golfo de México. Desde el punto de vista urbanístico en El Tajín, se privilegiaron los grandes espacios abiertos delimitados por templos y desniveles. Además de las decoraciones con nichos, relieves y pintura mural. Uno de las construcciones más interesantes es la llamada Pirámide de los Nichos, llamada así por que los tableros que componen sus fachadas fueron decorados con nichos que hacen un total de 365, razón por la cual ha recibido atención de los estudiosos en calendarios y cosmovisión Mesoamericanos. El Tajín es la ciudad con mayor número de juegos de pelota: 17, lo que ha sido interpretado como una necesidad ante la diversidad cultural que, de acuerdo con la época, pudo habitar la ciudad.

El Tajín llegó a albergar entre 5 000 y 20 000 habitantes. Su centro urbano estaba conformado por un conjunto monumental de pirámides, juegos de pelota y palacios que ocuparon el 10 por ciento de su superficie. En ese centro urbano se llevaban a cabo grandes rituales y demás acontecimientos colectivos que permitían a la comunidad congregarse y reconocerse a sí misma.

Al mencionar El Tajín, situado en las laderas norcentrales de las tierras bajas de Veracruz, lo primero que nos viene a la mente es la Pirámide de los Nichos más que la ciudad. El sitio llamó la atención de los estudiosos; a finales del siglo XVIII se publicaron por primera vez imágenes de la Pirámide de los Nichos, reconocida por sus bellas proporciones y finos acabados. Durante el siglo xix, quienes visitaron el sitio quedaron tan sorprendidos por la belleza del monumento que prestaron poca atención a los numerosos montículos que lo rodeaban. También los antiguos habitantes del lugar, sin duda, debieron haber mostrado reverencia por esta joya arquitectónica, dándole un lugar preponderante y de ricos significados –pero siempre dentro de un complejo de edificios, arte público y vida urbana que nosotros apenas comenzamos a entender.

La más importante adición al acervo arquitectónico de El Tajín se dio con el descubrimiento de las canchas para el juego de pelota. La gran cantidad de canchas (11 en el centro de la ciudad y seis más en áreas adyacentes) y su rica decoración (numerosos tableros y otras esculturas) parece indicarnos que el juego fue parte integral de la vida de la ciudad en su periodo de apogeo (600-1000 d.C. aproximadamente). Los relieves de las canchas son tan detallados y escasos que su programa iconográfico se ha utilizado desde hace más de medio siglo para entender el juego de pelota y los rituales asociados a él en toda la zona del Golfo y áreas cercanas. Resalta, sobre todo, la información que ha logrado obtenerse de las representaciones de las canchas acerca de las esculturas llamadas yugos, hachas y palmas –aún rodeadas de misterio y de una deslumbrante belleza. Durante siglos, fueron utilizadas por las elites gobernantes del sitio en un complejo sistema de rituales, como las canchas mismas. Las esculturas dejaron de hacerse tras el colapso de El Tajín, después del año 1000 d.C., cuando los juegos de pelota del sitio fueron abandonados.

Un visitante prehispánico, al acercarse a El Tajín en su época de esplendor, habría contemplado una ciudad de entre 5 000 y 20 000 habitantes que se extendía sobre más de 1 000 hectáreas. El centro urbano estaba conformado por un conjunto monumental de pirámides, juegos de pelota y palacios que ocuparon el 10 por ciento de su superficie. Fue en este centro donde se llevaban a cabo los grandes rituales y demás acontecimientos colectivos, que permitían a la comunidad congregarse y reconocerse a sí misma. Los espacios creados en las canchas y sus alrededores y en las bases de las pirámides fueron importantes lugares de convivencia del centro urbano y gran parte del arte estuvo relacionado con los rituales llevados a cabo en dichos espacios. Más adelante nos ocuparemos de algunos de esos espacios y de los rituales más importantes. Las suaves colinas de esta región de Veracruz permitieron a los urbanistas situar los edificios en distintos niveles, que oscilan entre los 140 y los 200 msnm. La división más importante del sitio es un enorme muro de contención que separa la parte baja del sur de la más elevada, al norte. La parte del sur estuvo abierta hacia la ciudad e incluye pirámides, juegos de pelota y plazas: fue el centro ceremonial público; en cambio, la parte elevada del norte, llamada Tajín Chico, fue de acceso más restringido y en ella estuvieron los palacios y edificios administrativos.

A esta bella ciudad antigua se le dio el título de Patrimonio de la Humanidad, por considerar que es un testimonio excepcional de la grandeza de las culturas precolombinas de México y un ejemplo sobresaliente de su arquitectura. El 14 de diciembre de 1992 el sitio prehispánico de El Tajín, ubicado en la región norte del estado de Veracruz, fue inscrito como Bien Cultural en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO

Acceso: Existen cinco accesos principales: por el sureste (viniendo de Veracruz, Ver.), por el norte (viniendo de Tampico, Tamaulipas), por el oeste (viniendo de la Cuidad de México, D. F.), por el suroeste (viniendo de la ciudad de Puebla, Puebla) y por el sur (viniendo de Xalapa, Veracruz). Cualquiera que sea la ruta, se toma la carretera estatal que conduce a la comunidad de El Chote, son aproximadamente 10 kilómetros hasta donde se encuentra la entrada de la zona arqueológica. El visitante puede arribar al sitio por medio del transporte público.

Horario: Lunes a Domingo de 09:00 a 17:00 horas

Cobro de acceso: 70 pesos

Contacto: Zona Arqueológica El Tajín 01 (784) 88 1 27 27; Centro INAH Veracruz 01 (229) 9 34 42 08, 9 34 52 82 y 9 34 99 81; cinah_veracruz@inah.gob.mx

Fuente: INAH

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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