Tenochtitlan: una “Ciudad-Luz” de la humanidad.

La civilización perfecta no existe, pero algunas, si que se han acercado mucho al ideal de sociedad y un ejemplo de ello es el Anahuac, propiamente, en las naciones de la llamada “Triple Alianza”, la única región planetaria de los tiempos antiguos donde existía una justicia social verdadera, pues la educación escolar (“Calmecac”, “Telpochcalli”) y el acceso al conocimiento, así como la garantía de vivienda y de alimento, eran Derechos universales decretados por el “Estado-Tlahtocan” y de los que gozaban cada uno de sus habitantes (“macehuales”, los merecedores) sin importar su condición o clase social. Sabemos en base a las fuentes históricas escritas y orales, que tanto en la capital del México Antiguo, por aquel entonces llamada “Tenochtitlan”, y a lo largo de los dominios mexicanos en el vasto territorio de Anahuac, los gobernantes eran elegidos mediante ELECCIONES LIBRES emanadas de un Consejo de Sabios (“Tlahtocan”) conformado por integrantes de buena reputación y de vida respetable, quienes a su vez eran elegidos popularmente y provenían de las diversas cabeceras, pueblos y barrios (“Calpulli”)que conformaban a la Nación Mexica. Por lo anterior, es totalmente correcto afirmar que en el México Antiguo el poder y los cargos públicos NO SE HEREDABAN, puesto que a diferencia de Europa y el resto del Mundo, en el Anahuac no existía un “reino absolutista” que se tenía que heredar a los “hijos de un rey”, ni se practicaba el Nepotismo en ninguna modalidad, ni mucho menos había un concepto de “Dinastía perpetua”, sino que aquí, en nuestros suelos mexicanos se inventó el avanzado concepto de “CONFEDERACIÓN DE NACIONES”, un modelo de gobierno inédito hasta entonces en la historia humana conocida, y que consistía en la Unión política-económica-militar de distintas Federaciones (“Icniuhyotl”) y Ciudades-Estado (los llamados “Altepetl”) para asi formar una Confederación, donde cada pueblo integrante conservaba su soberanía, costumbres propias y libertad interna, pero al mismo tiempo aceptaban por los beneficios que esto suponía, en estar adheridos legal y legítimamente a un Gobierno Central (“Triple Alianza”) que dictaba las leyes en lo general y que proponía los políticas de desarrollo desde un Consejo Rector (“Tlatocanecentlaliliztli”) que era INCLUYENTE y de libre elección al momento de conformar a sus miembros, y justamente ese Gobierno central de nuestro original “modelo jurídico anahuaca” tenía por sede (“Icpalli”) a la capital de Tenochtitlan, desde donde el “Alto Consejo Mexica” y su máximo representante el “Huey Tlahtoani” y su administrador interno “Cihuacoatl”, dirigían con justicia y apego a las leyes, los destinos de millones de antiguos mexicanos.

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En total, nuestro país México antes de 1521, tenía dentro de su Confederación adscritas a 38 Federaciones o “Icniuhyotl” y aunque no gozaba de la extensión territorial actual, se sabe con certeza que los antiguos dominios mexicanos abarcaban por aquellos días, desde los actuales estados de Hidalgo y Jalisco por el norte, hasta Chiapas y Honduras al sur.  Este modelo de gobierno ancestral de Anahuac, dicho sea de paso, el mundo actual lo ha copiado e implementado gozando sus notables beneficios, aunque sin reconocerle el mérito a sus inventores mexicanos, y el caso más claro es la llamada “UNIÓN EUROPEA (U.E.)” que es una Confederación de Naciones con sede en la capital Bruselas, aunque también tenemos el ejemplo de la Unión Euroasiática, de la famosa Liga Árabe o la misma “ONU”.

Por otro lado, también está sustentado en las fuentes históricas, que en la época de Tenochtitlan los comerciantes (“pochtecas”) y personas ricas ligadas a grandes negocios lucrativos TENÍAN PROHIBIDO ejercer cargos públicos, pues se tenía la certeza de que un gobernante que al mismo tiempo tuviera intereses económicos familiares ligados a su condición de mercader (hoy “empresario”), tarde o temprano cometería actos de corrupción motivados por su conflicto de interés y terminaría emitiendo alevosamente, leyes y reformas que beneficiaran sus negocios personales, para así lograr enriquecerse indebidamente al amparo de la ley. Se sabe, que el propio “Huey Tlahtoani” Motecuhzoma Xocoyotzin justo al llegar al poder en 1502, realizó una “campaña de limpia” desde el interior del gobierno y en contra de los funcionarios que habían logrado puestos públicos ayudados por sus riquezas económicas o privilegios personales y no por MÉRITOS PROPIOS o por buena conducta, para cual alejo de sus cargos a todos aquellos funcionarios que estaban haciendo negocios desde el gobierno y los sustituyó por hombres ejemplares, desinteresados, rectos y aptos para el puesto. Para ello, Motecuhzoma (o Moctezuma el Joven) solicito al “Cihuacoatl” que convocara a elecciones en los 4 grandes Sectores o “Calpulli” que componían la capital Tenochtitlan (siendo ellos Moyotlan, Teopan, Atzacualco y Cuepopan), para que eligieran y nombraran nuevos funcionarios en base a su educación, méritos militares o cívicos, tradiciones y valores familiares; fue así, mediante una purga y guerra contra la corrupción, como quedó instaurada la que sería la ideología política mexica dominante hasta la llegada de los hispanos y que fue llamada “Pilticayotl” o “el predominio de los muy dignos”; por tanto, a nadie debe sorprender que entre los Primeros Mexicanos lo que existía era una auténtica “Meritocracia”donde hasta el hijo de una humilde sirvienta (de Azcapotzalco) logró convertirse en un gran “Huey Tlahtonai” como lo fue el celebre Itzcoatl, pues el tipo de Contrato social que existía en el México Antiguo garantizaba que el Estado pudiera ofrecer a todos los habitantes las mismas oportunidades de educación formativa y progreso personal desde el nacimiento, algo que NINGUNA OTRA CIVILIZACIÓN TUVO y que iba más allá de lo plausible, distando un abismo del actual sistema de “mercadeo electoral” lleno de demagogia y donde el dinero cuenta más que la reputación del propio candidato a elección.

Parte1-3
La Ley Azteca era justa y humanitaria

Hasta aquí ha quedado demostrado, que en el México Antiguo no existía el autoritarismo, ni el absolutismo, ni la imposición de gobernantes, pues todo estaba regulado por un Consejo de Gobierno que evitaba que el poder público se heredara de padres a hijos y cierto es, que se practicaba en el Anahuac una mejorada forma de democracia en base al exitoso modelo de Confederación. También ya hemos dicho, que el gobierno azteca era ejercido por hombres y mujeres intachables e incorruptibles que estaban desligados de los poderes económicos, anulando así cualquier posibilidad de tráfico de influencias. Pero, otro ejemplo contundente que confirma que a esta nación mexicana la presidia un gobierno ejemplar y libre de corrupción antes de la Colonia y la llegada de Hernán Cortés, era su adelantado Sistema Penal y Jurídico, pues éste se aplicaba POR IGUAL y con rigor a todo infractor o criminal, sin importar la condición social del mismo, gobernantes y ciudadanos eran iguales ante la “Ley azteca” (recogida en parte en el Códice Mendocino), nadie que cometiera una falta o quebrantara las normas civiles y jurídicas podía quedar impune, ni siquiera los Miembros del Gobierno o sus propios allegados, ni aun los sacerdotes de los templos o los más afamados militares y guerreros, nadie gozaba de “fuero político” o de privilegios especiales, y una buena muestra de ello, fue lo sucedido en los tiempos del sabio Nezahualcoyotl, quien siendo él mismo el “Tlahtoani” de Texcoco, la segunda capital del gobierno central confederado de la “Triple Alianza”, tuvo que acatar y respaldar la sentencia de muerte contra uno de sus hijos, al ser encontrado éste último culpable de los cargos de “adulterio y conspiración” que el Consejo gobernante de Texcoco puso en su contra. Dando gran demostración de su condición de gobernante justo y leal, el mismo Nezahualcoyotl llevó hasta los tribunales a su sentenciado hijo y una vez que éste fue ejecutado de acuerdo a la ley, el “tlahtoani texcocano” no emitió reproche alguno en contra del Consejo o los jueces que condenaron a su hijo y solo se limitó a pedir licencia de ausentarse por un mes, para permanecer encerrado en sus aposentos del palacio y llorar en privado la dolorosa perdida de su hijo, a quien a pesar de poder haber salvado buscando un indulto al hacer usó de sus influencias de gran gobernante, no fue así, pues el honrado Nezahualcoyotl no utilizó para beneficio personal sus facultades y poderes, ni siquiera durante esta prueba personal, pues pese a la angustia de padre que seguramente le carcomía el corazón, fue respetuoso y guardián de la Ley, al no impedir que su propio hijo infractor fuera llevado ante la Justicia.

Podríamos seguir citando ejemplos, que constaten lo muy ordenado, adelantado y limpio que fue el gobierno en los tiempos de los “Tlahtoani”, pero sabemos que bastan por sí mismas estas pruebas aquí expuestas hasta ahora, para ilustrar la magnitud del Estado de legalidad y justicia en la que vivían todos los ciudadanos de la vieja Confederación de Anahuac, que fue la forma de gobierno de la Nación mexicana antes de la Conquista, o mejor dicho, de la Invasión romana-europea. Pero, ya todos conocemos la lamentable historia de cómo terminó esa Maravilla de Sociedad que levantaron nuestros ancestros, pues fue la agresión hispana al cobijo de la corona católica en Roma, quienes destruyeron de tajo siglos de civilidad y buen gobierno en Anahuac, para imponer la rapiña, la corrupción, el saqueo a los pueblos y el yugo monárquico imperialista, que hasta la fecha aunque bajo nuevas caretas (empresas monopólicas y banca extranjera), siguen siendo los mismos flagelos que dañan y no dejan desarrollar su verdadero potencial, ni alcanzar la humanamente posible felicidad que este país exige y merece dada su tremenda importancia mundial e histórica.

Cerremos esta publicación con la siguiente consigna:

“No se trata de mirar con nostalgia el pasado, se trata de atesorar lo bello para emularlo en el presente, y así recobrar el camino virtuoso”

Mexicano del siglo XXI, a ti te invocamos:

Si sientes respeto por el sabio Nezahualcoyotl, procura ser más sabio que él.

Si sientes respeto por el idealista Motecuhzoma, procura ser más altruista que él.

Si sientes respeto por el leal defensor Cuitlahuac, procura ser más valiente que él.

Y si sientes respeto por el inquebrantable Cuauhtemoc, entonces… ¡ganemos la batalla contra la Oscuridad que le tocó perder a él!

¡Que Viva México y nuestra MADRE PATRIA AZTLAN!

FundacionMexicoTenoch

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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