La “Piñata Decembrina” es una tradición azteca.

posadas

El origen de la piñata en México data de la época anterior a la Invasión Europea. Según registra la historia, los mexicah ya celebraban a fines de diciembre (o mejor dicho, en la veintena-mes de “Panquetzaliztli” según el Calendario Anahuaca del Cempoalilhuitl) las fiestas del Solsticio de Invierno (21 de diciembre), siendo esta celebración, año con año, coincidente con lo que nuestros ancestros consideraban como el “Nacimiento de Huitzilopochtli” o el “NIÑO SOL”, lo cual, no era sino el simbolismo sagrado del momento astronómico donde los rayos del Sol llegan desde el menor angulo del plano orbital en el horizonte, ocasionando con ello, la llegada del día mas corto y la noche mas larga del año y por tanto, metafóricamente aquel “debilitamiento de la luz” en el Solsticio de Invierno, era considerado por los mexicah como el día en que el Astro rey (el Sol) era “un niño pequeño que de nueva cuenta volvía a nacer” (de aquí surge el sincretismo católico actual de los “Niños Dios” de madera en las posadas mexicanas).

Según los investigadores Alejandro Carillo Fuentes y Jesús Romero, los mexicah celebraban este simbólico “Nacimiento de Huitzilopochtli” con alegres fiestas en el Templo Mayor, corazón de Tenochtitlan, en las que adornaban con papeles de colores grandes OLLAS DE BARRO, que llamaban “pipinatl” (hoy piñatas), dándoles diferentes formas y llenándolas de cañas y frutas propias de la temporada que recolectaban de los huertos.

En dicha fiesta azteca de “Panquetzaliztli” en honor a la “Astralidad” de Huitzilopochtli se hacían dos piñatas, una para los niños y otra para las jóvenes, mismas que colgaban de un alto poste cada una. Los niños debían romperla a palos, después de vendarles los ojos. Para los jóvenes era más complicado, pues tenían que subir al segundo poste encebado a cuatro metros de altura en cuya cúspide pendía la otra piñata. En ambos, casos al romperla, la fruta se desparramaba entre los asistentes. Este festejo representaba “la alegría y tranquilidad que brindaban las buenas cosechas de invierno”.

Después de la invasión europea, los “mexicah” seguían celebrando esta fiesta con Ollas de barro decoradas alegoricamente. En 1554, fray Diego de Soria, quien supo de esta festividad, solicitó al Papa Sixto V una bula para que se celebrara en la Nueva España unas misas llamadas de “aguinaldo” que deberían tener lugar entre el 16 y 24 de diciembre, que eran los mismos días que los antiguos mexicanos tenían para su fiesta de piñatas. A la postre, en los atrios de las iglesias esta festividad terminó convirtiéndose en las actuales “POSADAS NAVIDEÑAS” donde ha quedado conservado el ritual prehispánico de obsequiar figurillas de dulce, así como desde luego, romper la piñata.

De este modo, sirva la presente publicación para dejar esclarecido que las festividades con piñatas son tradiciones que tienen sus raíces en el México Antiguo y no son algo que nos venga de fuera; sin embargo, actualmente, con el eurocentrismo marcado que domina en las letras inexactas de la llamada “Historia Oficial”, se difunde mucho la idea de que la piñata viene de Italia, China o que incluso nació a partir de las “Posadas católicas decembrinas”, cuando en realidad, es gracias a las piñatas mexicah (“pipinatl”) que las Posadas pudieron revestirse del colorido y la alegría inherente en la originaria gente mexicana, dejando de lado esa gris atmósfera de “rezos y lamentaciones” que los frailes trajeron consigo en sus formas de festejar.

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Aquí queda ésta corta pero concisa aportación, que nos ayudara a conocer mejor nuestras propias tradiciones y amar mas nuestra bella cultura mexicana que es rica, alegre y original como pocas en el mundo. Nunca hemos necesitado los mexicanos de ayer y hoy, que otros nos digan como divertirnos honrando a la Divinidad… ahora sí, sin miedo ¡vamos a romper la PIÑATA MEXICAH!… ¡Tiahui (adelante)!

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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