Cortelius: el anticristo que propagó el Culto a la “Señora del Apocalipsis”.

Cortez, Hernando

A simple vista, el título de esta nueva publicación nuestra podrá parecer a ciertos susceptibles como exagerada, descontextualizada y quizás hasta tendenciosa; no obstante, apegados a la REALIDAD sustentada en verdades evidentes y no calumnias, creemos que este presente título se nos ha quedado corto, pues siendo objetivos en base a los hechos y la historia, la figura del invasor Hernán Cortes (Ferdinandus Cortelius como aparece su nombre en los textos en latín) es la de un personaje profundamente siniestro y nefasto como pocos en la historia moderna, y que de no ser porque hizo infinitamente rico al emperador “Carlos V” y a la Corona española, éste el “Fundador de la Nueva España”, hubiese sin duda terminado su vida en la HOGUERA O LA HORCA de habérsele aplicado las leyes eclesiásticas y jurídicas de su época, pues a siglos de distancia, ya no es un secreto que Hernán Cortés uso hipócritamente al “Evangelio y al maestro Cristo” para secretamente instaurar el reino del terror apocalíptico y la oscuridad en el Anahuac.

He aquí la Primera entrega de este nuestro “retrato de cuerpo entero” del ruin y farsante paladín de la invasión al “Nuevo Mundo y su falsa evangelización”, Hernán Cortés quien poseyó una mente maquiavélica, demoníaca, sin escrúpulos y carente de voz interior, además de una extraordinaria habilidad nata para mentir con frialdad, a tal grado que sus engaños, siguen siendo creídos casi tan perfectamente por los mismos incautos prohispanos, como lo fue hace 500 años.

Sin embargo, estas nuevas generaciones de mexicanos y americanos hemos tenido la fortuna de contar con la palabra y letra de hombres vigilantes, que nunca creyeron en las mentiras de este bandido embaucador de la humanidad, quien para su desaventura cometió pocos pero muy notorios errores al querer ocultar sus verdaderas negras intenciones, dejando a la posteridad sendas pistas que, al fin, lo han desenmascarado y han tirado por completo el velo de su engaño. Han sido esos mismos errores suyos los que le han delatado al propio Cortes, como el verdadero “ANTICRISTO” que fue y no como el supuesto “evangelizador” y “héroe piadoso” que la versión eurocentrista nos quiere hacer creer, pues Ferdinandus no venía con la intención de Evangelizar a nadie, al contrario venia por aquello que el mismísimo Cristo siempre rechazo: el oro, el poder tiranizador y a dar cumplimiento a desquiciadas y oscuras profecías que provocarían gran tribulación a buena parte de la humanidad. Pero, como reza el sabio adagio, “el Bien solo tiene de enemigo al Mal, pero el Mal siempre tendrá dos enemigos: el Bien y el Mal mismo”.

Afirmar que Ferdinandus es un “anticristo propagador del Apocalipsis” no es ningún fantaseo, al contrario, de hecho es hacer cumplir cabalmente la definición que las escrituras bíblicas hacen al respecto de este tema, pues aunque poco se difunda, en la Biblia de consulta no aparece cita alguna que hable de UN ÚNICO ANTICRISTO, sino de varios y muchos anticristos, quienes aparecerían antes de la llegada de lo que los profetas judíos llaman el “Hombre de Impiedad” (ver San Pablo). El único escritor bíblico que usa la palabra anticristo es el apóstol Juan, quien en su primera Carta apocalíptica comenta su visión como sigue:

“… es la última hora, y, así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos ANTICRISTOS; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora. ELLOS salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase […]” (1 Juan 2:18, 19, 22).

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Aquí queda asentado que el Anticristo NO ES una sola persona o una entidad única, pues la Biblia misma de los euroasiáticos dice que hay “muchos anticristos”, debido a que el espíritu del Anticristo vive dentro de muchos seres humanos y no en una persona especifica (2 Juan 4:3). En efecto, el término “anticristo”, que proviene de una palabra griega que significa “contra (o en lugar de) Cristo”, se refiere a cualquiera que haga lo siguiente:

  • “Hacerse pasar por el MESIAS SALVADOR” Mateo 24:24, (algo que Cortes intencionalmente exploto al convencer a sus aliados indios que era un dios que venía a salvarles)
  • ó “afirmar que son cristianos, pero en realidad hacen lo que es malo o engañan a la gente fingiendo ser lo que no son” Mateo 7:22, 23;2 Corintios 11:13 (esto último habla por sí mismo).

Aunque la Biblia califica a los que hacen estas cosas de anticristos, también se refiere a ellos de forma colectiva como “el anticristo” (2 Juan 7). La advocación de anticristo apareció por primera vez en el tiempo de los apóstoles y se ha mantenido activo desde entonces, tal y como pregona la Biblia (1 Juan 4:3). Algunas otras características de los hombres anticristos antes de la llegada del “Hombre de Impiedad” (o el gran Anticristo final) serán los siguientes:

a) Blasfemara jurando en nombre de Dios (Apocalipsis 13:6)
b) Afirmara que es un dios y sera objeto de culto (2 Tesalonicos 2:3.4)
c) Tergiversara las enseñanzas de Cristo y esparcirá mentiras (Juan 19)
d) Se mostrara con supuestos “poderes milagrosos” (Juan 4;:48)
e) Revive o se recuperaran de heridas mortales (Ap 13:14)
f) Sus reglas serán la ley suprema en la tierra que pise (Ap 13:5)
g) Profanaran los templos de Dios y provocara tribulación (Mateo 24: 15-21)
h) Causa que los ejercitos de la tierra luchen contra los hijos de Dios (Ap 19:19)

Algo que no tiene cabida a la contestación, es que si en la historia de la “Invasión al Nuevo Mundo” hubo alguien que rompió CONSCIENTEMENTE TODOS los preceptos de Cristo, fue precisamente el farsante de Hernan Cortes, quien a pesar de conocer el Evangelio y declararse seguidor del “nazareno”, en los actos, se hace evidente al repasar su negro historial, que el verdadero “dios del Capitán” se trataba de otro muy diferente al Cristo real, pues nadie podría refutar que Hernán Cortes era un hombre sádico y manipulador, sanguinario y avaricioso como pocos y no se ocupó ni remotamente a hacer guardar fielmente la “palabra divina” del Evangelio, tal y como quedo esclarecido en las acusaciones penales que pesaron en su contra en el Juicio que se le hizo en 1528.

Es mentira que la intención de Cortes fuera comportarse como se dice, debe ser un “hombre agradable al Cielo” y para ejemplo de ello, compartimos las siguientes seleccionadas citas extraídas del Evangelio (en sus cuatro versiones canónicas) que dicho sea de paso, es el ÚNICO LIBRO de entre toda la Biblia donde vienen depositadas las enseñanzas del también llamado “hijo del carpintero” (Jesús de Nazareth) y el código moral del que dio lección al mundo occidental (y que en teoría todo cristiano debería cumplir). A continuación compartimos ocho citas representativas del tipo de cosas que Jesucristo advirtió a sus discípulos, mismas que rogamos se verifique si en alguna de ellas, se ve o no reflejado el modo de conducirse del supuestamente “evangelizador” Hernán Cortes. Esto es lo que advirtió Cristo acerca de los falsos “cristianos”:

1) “Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces”

2) “Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados. Esta es la esencia de todo lo enseñado por la ley y los profetas”.

3) “No juzguéis y no sereis juzgados, no condeneis y no sereis condenados, perdonad y sereis perdonados, dad y se os dará. Porque la medida que uséis con los demás se usará con vosotros.”

4) “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” (Estos son los únicos dos mandamientos que dejo Cristo).

5) “!Perdona a tu enemigo! , ¡Hazle el bien! Entonces tu recompensa será grande y te estarás comportando como un verdadero hijo de Dios.”

6) “Acumula tesoros en el cielo donde las cosas no pierden valor. No te esmeres en acumular tesoro en la tierra. Pues donde esté tu tesoro, ahí también se guardara tu corazón”.

7) “Y otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el Reino de los Cielos”.

8) “Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda”.

Polaridad

Luego de leídas y asimiladas estas humanitarias y éticas enseñanzas del verdadero maestro del “Viejo Mundo”, Jesús, no queda más que aceptar que en definitiva, en todo momento Hernán Cortés negó a Cristo con sus actos y por tanto, llamarle “anticristo” a este “Jefe principal de los invasores de ultramar” no es una tontería ni un capricho, sino una exactitud bíblica y un gran atino, pues su deleznable acción derivo en el colapso de TODA UNA CIVILIZACIÓN, por lo cual es licito decir, que su presencia en América literalmente, significó el “FIN DE LOS TIEMPOS” (el Apocalipsis del Nuevo Mundo) para la humanidad que ahí vivía, sin dejar de lado que su premeditada estrategia de hacerse pasar por un “dios” entre sus aliados indígenas (los mexicah nunca cayeron en esa trampa) y pisotear a su conveniencia los preceptos del “nazareno”, convierte de facto a Cortes en un “anticristo” y no en un “evangelizador” como jactan cínicamente en afirmar los “patrañeros eurocentristas”, hábiles distorsionadores de la realidad. Finalmente, antes de terminar esta primera e introductoria entrega, conviene hacernos la siguiente y trascendental reflexión:

¿si Cortes no tuvo en realidad al Evangelio como su guía, entonces cuál era su verdadero libro sagrado que vino a hacer cumplir?,

Para nosotros se trata sin duda, del oscuro LIBRO DEL APOCALIPSIS (que desde luego NO fue inspirado por el Cristo, sino por las visiones infernales de Juan), y nuestra respuesta está sustentada en una frase reveladora y que el mismo Cortes escribió en una de sus cartas, redactada el 22 de diciembre de 1520 desde su cuartel de Tlaxcala, dicha frase dice lo siguiente:

“…, mando que ninguna persona de cualquier condición que sea, no sea osado en decir que no cree, que le pesa, o que reniega de Nuestra Señora y de TODOS los otros santos so pena de recibir severo castigo…”

Siendo así, cabe preguntarse a que “Sagrada Señora” se refiere Cortés en esa carta dirigida al ignorante pueblo indígena que se le unió y cuales son todos esos “otros santos” de los que habló, y aunque para muchos la respuesta parece ser muy obvia, es decir, “que Cortes se refería a la Virgen María Madre Dios y todos los santos patronos católicos”, aquí dejamos a su consideración estas dos nuevas citas sacadas directamente de la Biblia; donde en la primera de ellas se demuestra que el mismo Jesús estableció que a su madre terrenal, María, nunca se le considerara objeto de veneración especial y mucho menos ser equiparada con Dios-Padre. Y por otro lado, en la segunda cita tomada directamente del libro del Apocalipsis, es notorio que la “Señora” a la que en realidad se refiere Cortes en su oscurantista carta, a nuestro juicio no es María, sino “alguien más”. Juzguen por ustedes mismos:

Cita 1)

Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo Jesús al que le decía esto, dijo: “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?” Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: “He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”. (Mateo 12:46-50)

Cita 2)

Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita por los dolores del parto, por el sufrimiento de dar a luz. Luego apareció otro signo en el cielo: un gran Dragón Rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y con una corona en cada una de sus cabezas. Con la cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las lanza sobre la tierra… el Dragón se detuvo justo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo tan pronto como naciera. Y la Mujer dio a luz a un hijo varón, el cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro. Pero su hijo le fue arrebatado y llevado ante Dios y ante su trono. Y la Mujer huyó al desierto montada sobre dos alas, a donde Dios le había preparado un lugar, para ser allí alimentada durante 1260 días” (Apocalipsis 12, 1-6).

Queda demostrado, que en el “Manto del Tepeyac” mandado a pintar por Cortés (donde esta dibujada una singular “Virgen vestida de sol sobre una luna”) y en estas dos ultimas citas bíblicas mostradas, tenemos la prueba indiscutible de que Ferdinandus Cortelius, el “Anticristo del 1519”, no vino al Anáhuac en nombre de María (la amorosa “Madre de Cristo”), como se los hizo creer falsamente a los indígenas que se le aliaron ingenuamente y a los propios soldados hisopanos suyos, sino que muy por el contrario, el brujo y oscuro adorador Cortés vino del otro lado del mar en nombre de “Otra velada Señora”, es decir, en nombre de la SEÑORA DEL APOCALIPSIS, de esa que se describe en “Apocalipsis 12”, misma que anunciaría la llegada del Fin de los Tiempos en el Nuevo Mundo y de cuyo alumbramiento nacería un “niño” (el mestizaje americano) que despertaría y desataría la ira asesino del gran “Dragón Rojo” de los abismos…

Hasta aquí esta parte introductoria, las señales están echadas, solo un necio o un ciego de corazón no podría verlas.Quede dicho, el anticristo Hernán Cortes NO navegó desde la martirizada Cuba y hundió sus negras botas en las sagradas tierras mexicanas para intentar “evangelizar” a los Primeros Mexicanos, la verdad que debe ser contada es que él fanático y nigromante Capitán de Castilla, fue un enviado de “su propio Satán (Dragón)” para intentar “apocalipzarnos” (… devorarnos).

***

“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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