El “ecocidio” del Lago de Tenochtitlan comenzó a partir de la Colonia española

Como capitalinos, tener una ciudad a merced de las inundaciones es uno más de los negros legados de la época de la Colonia, ocasionado por la falta de respeto y la nula comprensión de los ciclos de la Naturaleza que caracterizó a los “urbanistas” invasores de la “Nueva España”. Año con año, los habitantes de la actual Ciudad de México padecemos los estragos y el caos (innecesarios) que generan las lluvias de temporada que dejan anegadas grandes extensiones de tierra dentro de la ciudad. Como un recordatorio natural “del gigantesco lago y Edén que alguna vez existió aquí” en el centro del país y que comenzó a ser destruido a partir los primeros años de la ocupación española.

Al margen, de que buena parte de la problemática de las inundaciones registradas en la actual Ciudad de México son producto de la acumulación de basura y tapones de todo tipo en el sistema de drenaje (que aún es insuficiente), en realidad el origen de este problema radica en que los gobernantes españoles de la Colonia, intencionalmente secaron el gran Sistema de Lagos de Tenochtitlan (Zumpango, Texcoco, Chalco, Xochimilco, etc.), dejando crecer descontrolada e irracionalmente la ciudad de la espuria “Nueva España” para ganar más “tierra aprovechable para sus asentamientos ilegales” y así ver acrecentadas sus propiedades.

Es errónea la creencia popular de que los “mexicah” (o aztecas) fundaron la bella ciudad de México-Tenochtitlan “sobre un lago”, pues en realidad, la expresión correcta es que “se asentaron RODEADOS del lago no encima de él”, pues su grandiosa y civilizada ciudad se alzaba sobre un gran islote de formación natural y no sobre una porción de “lago intencionalmente secada”. Caso aparte, fueron las ingeniosas “chinampas” donde cultivaban sus huertos y las largas “calzadas” que conectaban a la ciudad mexica con las orillas del ancestral lago, pues éstas últimas se trataban de CONSTRUCCIONES FLOTANTES que no “quitaron terreno al lago” y permitían el libre paso de la fauna acuática y la propagación de la vegetación. En síntesis, la onírica Mexico-Tenochtitlan fue edificada y concebida para que estuviera en total armonía con la Naturaleza.

Fue justamente en la época de la Colonia, que el otrora lago central que los mexicas conservaron CRISTALINO Y VIVO durante 200 AÑOS, en unas cuantas décadas posteriores a la invasión europea de 1521, pasó a convertirse en una gigantesca y AUTENTICA CLOACA de aguas pestilentes producto de los desechos de todo tipo, que a diario, eran arrojados al agua por parte de los nuevos “dueños españoles de la ciudad”, quienes hicieron alarde de su marcado desprecio por el ecosistema del Anahuac, pues cabe señalar que en el periodo de la Colonia, no solo comenzó a ser sistemáticamente secado el lago, sino que también los inmensos y bellos bosques aledaños del valle, comenzaron a ser talados y borrados irracional y brutalmente por los mezquinos y avariciosos motivos de los “habitantes venidos de Castilla”.

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Finalmente, es de notar que los mexicah lograron dominar sabiamente la Fuerza de las Aguas y la tierra del Anahuac (la ciencia de “Tlaloctecuhtli/Tlaltecuhtli”) echando mano de sus avanzados conocimientos de ingeniería SUSTENTABLE construyendo larguísimos acueductos, amplios canales, fuertes diques que separaban las aguas saladas de las dulces, todo tipo de presas de regulación del nivel de las aguas y plataformas flotantes de materiales compatibles al lago (no metálicos).

No obstante, es cierto también que en sus tiempos los mexicah sufrieron de importantes inundaciones (en total 3, siendo la mayor la del año 1446) pero fueron producto de las NATURALES crecidas de las aguas previstas para cada siglo, sin embargo, estás contingencias fueron poco frecuentes y siempre superadas, en contraste con el desastre ecológico y el azote de las inundaciones que marco la cotidianidad de la ciudad en tiempos de la Nueva España, que cada temporada de lluvias padecía de descontroladas inundaciones que más allá de la real crecida de las aguas, se debía a la PÉSIMA PLANIFICACIÓN de la nueva ciudad virreinal y a su deficiente infraestructura pluvial, sin dejar de lado la irresponsable sobre-población que fue facilitada por la intencionada extinción del antiguo lago (un crimen ambiental en toda la extensión).

Para ilustrar lo anterior, compartimos la fecha de algunas inundaciones de proporciones catastróficas que quedaron registradas en la historia de la “Nueva España”, como lo fueron las de los años: 1604, 1622, 1629, 1635, 1648, 1678, 1707, 1732, 1747 y 1795… Recordemos que la época de la ocupación de la Corona española duro del año 1521 a 1820.

No nos extrañe entonces, que año con año la Naturaleza reclame el regreso de su antiguo lago primordial, mismo que nunca fue violentando ni profanado por los originales habitantes del Anahuac, sino que fue contaminado y prácticamente secado desde que llegaron los rapaces y alienados ocupantes europeos.

ecocidio

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“A la gloria de esa antigua sociedad de grandes poetas, matemáticos, filósofos y guerreros que añoraban una vida entre Flores y Cantos y una muerte al filo de la obsidiana”

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